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  • Alexandra Quesada de Guila
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¿POR QUÉ LO PROFÉTICO AÚN NO HA TERMINADO?

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La voz profética es el ministerio más antiguo registrado en Las Escrituras.

A través de ella Dios ha comunicado su Palabra y Voluntad a todo el ser humano.

Con el propósito de comprender la importantísima función del ministerio profético en nuestros días; es imprescindible comenzar observando dicho ministerio desde sus inicios, el Antiguo Testamento.  Aquí tomaremos como base  algunos ejemplos que describen  las características de los profetas antiguos.

 De este modo y sobre un sólido, escritural y firme fundamento, podremos   adentrarnos con entendimiento en la función de los profetas del Nuevo Pacto hasta nuestros días.

Dios lo que hace es preparar su casa, su novia, su amada, su Sion,  para la Gloria que viene, y esto se dará en parte por la activación de este ministerio unido a lo apostólico.

 PREPARANDO UNA CASA PARA SU GLORIA:

Esdras 3: 10- 11  “Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes  vestidos de sus ropas, y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf, con címbalos, para que alabaran a Jehová  según la ordenanza de David, rey de Israel.

Y cantaban alabando y dando gracias a Jehová y diciendo: “Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia, sobre Israel”.  Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Dios.”

Israel entra en una gran decadencia que duró setenta años en un cautiverio en Babilonia, donde perdieron todo. Esto ocurre después de la muerte del rey Salomón. Con antelación había sido profetizado.  A pesar de lo merecido que Israel tenía su cautiverio, Dios siempre se acuerda de la obra de sus manos que somos usted y yo; e inicia otra nueva oportunidad para rescatarnos.

Entonces unge y despierta al espíritu de Zorobabel; (tipo del gobierno) a Josué sumo sacerdote;(tipo del ministerio en  su Iglesia), y a Esdras, maestro de la Palabra.  Dios les da su Gracia ante los reyes Medo Persas quienes les dan permisos, riquezas y cartas para que vayan y reedifiquen el templo en ruinas.

Inicia la reedificación del templo con actitudes de gran alegría, gratitud, júbilo, gozo, riquezas a su disposición,  todo era una enorme alabanza y gloria al Señor.

Dios empieza con ello los preparativos para llenar su casa de una gloria aún mayor que la que tuvo el primer templo; nos narra la Palabra por el profeta Ha geo y por Esdras.  Dios siempre va a aumentar su esencia, su Gloria, su Propósito, su Misericordia, sus  riquezas en un Nuevo Mover.  Él se ensancha o se multiplica.  Así debemos nosotros de hacer.

Nunca la búsqueda, la entrega financiera, moral, la entrega familiar, laboral o ministerial debe ser igual siempre.  Esto es anti bíblico.

 Él espera que vayamos de más a mejor y no a estancamiento.  Él había dado a Israel una Gloria primera gloriosa, impresionante;  más la Gloria Segunda o Posterior, opacaría a la Primera.  Esto es un Principio en el que debemos de ubicarnos. Tal fue la magnificencia que dice la Palabra que los ancianos, sacerdotes y levitas que vieron la Gloria Primera, al ver echarse los cimientos del nuevo templo, lloraban a gritos, mientras que otros daban gritos de alegría.  Esdras 3: 12.

Entiéndase por la palabra Gloria, las evidencias palpables de los atributos,  perfecciones y excelencias de Dios.  Gloria es su Presencia manifiesta a través de señales y demostraciones indubitables de que Dios está aquí o allí.     Esto fue lo que Israel vivió, palpó en la Gloria Primera.  No solo hablaban de Dios; veían y lo palpaban en absolutamente todo.

La Iglesia Neo testamentaria en los Hechos recibió la Gloria Shekinah de Dios.  Esto es lo mismo que decir que recibió la gloria primera también.  Pero dejaron perder ese esplendor, ese brillo se perdió, lo dejaron ir y el templo del Espíritu Santo ha estado en ruinas.

En el tiempo presente que vivimos el Señor ha comenzado la tarea de reconstruir su Casa.  Esa Gloria Postrera vendrá y llenará toda su casa; o sea nosotros, nuestras vidas por entero.

Estableciendo las bases en el terreno profético en la Iglesia:

Base 1:   EL ESPÍRITU DE LA PROFECÍA EN LA IGLESIA

Cuando el cuerpo está junto y unido celebrando a Dios con Adoración genuina y alabanza; se da la evidencia de que el Rey establece allí mismo su estadía.  Así lo dice la Palabra en los salmos, que Él habita en medio de la alabanza y de los sacrificios de su pueblo.

Al establecerse su Presencia, viene en cualquiera que ha estado dedicado a adorarle; no a cantarle; a adorarle y alabarle sin distracciones, centrado en Él,   viene el espíritu de la profecía y puede profetizar; claro está, en el orden que su congregación se lo permita.  Así lo establece también Amos 3: 8.

La esencia del espíritu de la profecía es el mismo testimonio de Jesús, la manifestación de la persona de Cristo, usado por el Espíritu Santo en la persona o personas que se invirtieron en una adoración y una alabanza intensa y genuina.

Jesús como Rey y Señor tiene a su servicio espíritus de Dios ministradores  que están delante del trono, y uno de ellos es el Espíritu de la profecía. 

Apocalipsis 5: 6  y  22: 6.  

Base 2:     EL ESPÍRITU  DE LA PROFECIA ESTÁ BASADO EN DOS ASPECTOS:

Primero: Dios quiso y siempre ha querido levantar a su pueblo como un pueblo profético.  En Números 11: 24- 29  y en I Corintios 14: 5  lo vemos.   Esto es tener un pueblo que se mueva en la dimensión de lo sobrenatural y eso solo lo da lo profético.

Segundo: El  Espíritu Santo, es un Espíritu totalmente profético ya que es totalmente sobrenatural.  Si el Espíritu Santo vive activo dentro y en mí;  es Imposible que mi vida siga naturalmente.  Que solo hable de Dios, pero casi nunca o muy poco vea a Dios trabajando en mí.

Entremos ahora a otro punto,    ¿Qué es la profecía?

Hemos compartido aspectos de manera general de quién es un profeta y los diferentes niveles y funciones de ellos.  Ahora veremos con claridad sobre  qué es la profecía y no el profeta.

  • La profecía es la  comunicación de los pensamientos e intenciones  de  Dios a la humanidad.

Las características que debe de tener la palabra profética:

Una verdadera profecía es aquella donde solamente el Espíritu Santo inspira a alguien a que comunique las palabras exactas y puras que Dios dice a un individuo o grupo.  Él habla por medio de uno de sus profetas o gente profética sin que este vaso añada o suprima algo de lo que Dios le dice.

Para que la profecía sea efectiva de manera máxima es necesario que se cumplan dos requisitos: 1- El tiempo de Dios,  2- y que el vaso que tomó la profecía,  tenga actitud, espíritu, hechos adecuados y contundentes para que se dé su cumplimiento.

Generalmente la profecía se da oralmente,  sin embargo también se dan casos donde se da de forma escrita o por medio de símbolos ya sea por sueños o por visiones.    Ejemplos:   el profeta Jeremías al tomar y quebrar una vasija de barro; lo leemos en Jeremías 19: 1 y versículos  10 al 11.

El profeta Agabo, otro ejemplo cuando toma el cinto de Pablo y se ata de pies y manos. Hechos  21. 10- 11

La Biblia es la revelación total  de los pensamientos y la voluntad de Dios.  Por lo tanto ella es la Palabra Profética Completa y así está escrito en II Pedro 1: 19- 21.  No se deben añadir  ni  quitar palabras de las Escrituras.

 Deuteronomio 4: 2 /Lucas 21: 33/Apocalipsis 22: 18- 19.

 

Absolutamente toda palabra profética que se entregue el día de hoy, debe de estar en total acuerdo con el contexto y el Espíritu de la Palabra de Dios escrita.

Preguntémonos: ¿Para qué necesitamos la profecía en este tiempo?

Para dar una respuesta bíblica, primero déjeme enseñarle el significado de dos palabras importantes en el griego bíblico del Nuevo Testamento. Ellas son:   LOGOS y  RHEMA.

Ambas son traducidas a nuestro idioma como Palabra.  Veámoslas  con sus significados:

PALABRA LOGOS:

Es utilizada para referirse a la Palabra de verdad, o sea la Biblia. En II Timoteo 2: 15.y en Juan 1:1 y 14 se habla de Jesucristo como el Verbo hecho carne.  O sea, el Logos de Dios. El primero y el último; el mismo de ayer, hoy y por los siglos.

El Logos de Dios es:

  • Creativo
  • Verdadero
  • Poderoso
  • Infalible
  • Completo
  • Eterno
  • Da vida.
  • El logos es la Norma Eterna.

Esto significa que toda expresión, revelación, doctrina, predicación o profecía debe de ser medida y sujetada  a ese Logos Eterno.  No hay nada en los cielos, en la tierra y debajo de ella que puedan impedir que el Logos llegue a ser Todo lo que proclama.

Definimos entonces el Logos como: “todo el consejo de Dios señalado en la Santa Biblia o las Escrituras en su totalidad”.

PALABRA RHEMA:

Se le puede definir como: “una palabra de la Palabra”.

Es el Espíritu de la Palabra que se da para utilizarla muchas veces en tiempos de necesidad.

Viene a darte luz y salida en tu necesidad específicamente.

Se daba con especificidad y nunca ambiguamente.  Se da en una situación específica.  Es lo que nadie más dijo; ni vio, ni oyó; para darte una salida.

Cuando leemos en Romanos 10:7 de cómo la FE viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios; se está refiriendo al Rehma de Dios.

El Rehma siempre depende del Logos.  Podemos dar una ilustración sobre estas dos palabras: usemos el cuerpo humano: el Cuerpo viene a ser el Logos; y un miembro específico viene a ser el Rema.

El Cuerpo; o sea el Logos podría sobrevivir sin algún miembro; pero ningún  miembro especifico Rehma; podría sobrevivir sin el cuerpo osea el Logos. 

 

Viviendo por el Logos o por el Rehma:

Hoy día contamos con la Biblia escrita, oral, como la queramos, hablamos del Logos divino. Sin embargo nuestro Eterno en su amor nos provee también de palabras Rehmas necesarias para situaciones específicas.

Entonces, nuestra vida debe de vivir anclada en el Logos divino diariamente   y en comunión creciente con el Espíritu Santo para que nos provea de los Rehmas que son necesarios en situaciones especiales.

Veamos algo sobre profecías del Logos y luego profecías del Rema de Dios:

Profecías del Logos: El Logos de Dios jamás cambia. Las profecías dentro de la Palabra se han cumplido, y otras se cumplirán, porque nada impedirá esto, ya que son los propósitos y planes del Señor y Padre para la humanidad.

Profecías del Rehma:

Aquí podemos entrar en un terreno difícil. Difícil porque se han dado palabras Rehmas  que no se cumplieron.

Y no se dio no por fallo de Dios sino porque el recibidor de tal palabra no obedeció; ni respondieron, ni creyeron, ni actuaron, ni esperaron en conformidad a esa palabra dada.  I Samuel 9: 17, y 10: 1    Hebreos 3: 12’ 19.

Profecía Personal:

Está relacionada con la revelación de la voluntad, intenciones y pensamientos de Dios para una persona, una familia, o una nación en particular.  Es una palabra directa y especifica del pensamiento de Dios para una persona o grupo.

A decir verdad, la profecía personal es un Rehma que viene a nosotros por medio de otra persona que Dios usa como su intermediario.

Rehma o revelación interna:

Viene directamente del Espíritu Santo a nuestro espíritu. Puede venir de diferentes maneras. Por ejemplo, al leer la Biblia, vemos por medio del Espíritu Santo un poder sobrenatural que antes no vimos y que es la respuesta a nuestra esperanza o situación.  Este Rehma tiene varios objetivos como lo son enseñarnos, dirigirnos, consolarnos, ubicarnos en una función o ministerio  especifico.

Profecías y Rehmas Bíblicas  que no deben de ser aplicados hoy día:

No aplique las profecías universalmente, profecías personales que se encuentran en la Biblia, que fueron dadas a individuos o grupos en una ocasión especial.  Ejemplos:   Noé, cuando Dios le habló que construyera el Arca.  Fue a Noé que le habló, punto.

Abraham, cuando Dios le pide en sacrificio a su único hijo.  Estos ejemplos se convierten en verdades eternas para nuestras vidas, con su ejemplo y la revelación que el Espíritu Santo nos da. En momentos determinados, a una nación determinada Dios habló y dijo qué hacer y qué decir,  no todo es para nosotros hoy día.

Por ejemplo lo que Dios le mandó al profeta Ezequiel de acostarse solo por el lado izquierdo por 390 días y por el lado derecho 40 días.  Como le quieto de golpe el deleite de sus ojos, o su esposa.

No vaya usted a hacer lo mismo. Dios habló específicamente a Ezequiel de eso para darle el mensaje del juicio que traería sobre Israel y Judá.   El deleite de sus ojos; representaba el templo de Salomón para ellos que sería de repente destruido.

¿Cuántos tipos de profetas hay en la Biblia?

Cuatro tipos de profetas nos muestran Las Escrituras, lo cual los coloco en orden de importancia:

  1. JESUS: en Él fluyeron los cinco ministerios fluyendo claramente el ministerio profético en su vida. Él era el APÓSTOL DE APÓSTOLES.
  2. LOS PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO:

Fueron los encargados de recibir y oír la revelación del mensaje.

I Samuel  9: 15

Ezequiel 2: 1-  3    Comunicar  las palabras de Dios.

Ezequiel. 2: 4-  7  Dejarlas  escritas para testimonio.

Isaías 30: 8.        Todo lo escrito en el Antiguo Testamento no se le puede quitar, ni añadir.

  1. LOS PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO:

Inicia con Juan el Bautista preparando el camino al Señor y estableciendo el anuncio del Reino.  De allí arrancan todos los demás.

  1.   LOS PROFETAS EN LA ACTUALIDAD:

Existen dos  tipos de profetas hoy día:

1-    Profetas que ponen fundamento en la Iglesia.  Hechos 11: 19- 26

2-    Profetas llamados Videntes por su capacidad de tener vista espiritual. Hechos 11: 25-  30.   Observe esto: todos los videntes son profetas,  más no todos  los profetas son videntes.    I: Crónicas 29: 29 “Y los hechos del Rey David y los postreros están escritos en las crónicas de Samuel, el vidente y en las crónicas del profeta Natán, y en las crónicas de Gad vidente”.

El profeta habla lo que oye de Dios.  El vidente habla lo que ve.

Pedro: Apóstol, pastor y profeta: experimentó un éxtasis cuando vio los cielos abiertos y oyó una voz que le decía: “Levántate mata y come. Y no llames inmundo ni común lo que Dios ha limpiado”.

Pablo: Apóstol, maestro y profeta: fue arrebatado al tercer cielo, vio y escuchó cosas inefables.  Predicó el Reino de Dios.

Juan: Apóstol, profeta y vidente: en el libro de las revelaciones dice repetidas veces: “Miré, vi, oí”.

Los profetas son individuos  por medio de los cuáles Dios se puede comunicar y hablar  a su pueblo. Son canales de comunicación de Dios.

En la actualidad los profetas preparan el camino para dos cosas:

1-    Abren el camino para la restauración de lo apostólico.

2-    Preparan el camino para la segunda venida del Señor.

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