Home / El pecado de iniquidad

UN TROPEZADERO DE INIQUIDAD ES CUALQUIER MAL QUE IMPIDE TU PROGRESO ESPIRITUAL; ¡CUALQUIER COSA QUE ESTÉ ENTRE TÚ Y DIOS!

Ciertos ancianos de Israel fueron al profeta Ezequiel buscando dirección y guía del Señor.  Estos hombres no eran como la mayoría de los israelitas, que doblaban sus rodillas públicamente a los ídolos.  No, no encontrarías a estos ancianos en algún templo de ídolos, ofreciendo sacrificios a los falsos dioses allí.  Ellos eran líderes del pueblo y ellos querían parecer hombres piadosos delante de los demás.

Pro por dentro, estos líderes eran como sepulcros blanqueados.  Exteriormente, ellos tenían apariencia de hombres con un corazón para Dios y querían conocer su palabra para sus vidas.  Y de esta manera se acercaron a Ezequiel.

Sin embargo, Dios le reveló a Ezequiel lo que había en sus corazones. Él dijo al profeta: “Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón…” (Ezequiel 14:3) El Señor estaba diciendo: “Estos hombres vienen a ti diciendo que buscan oír una palabra mía, que buscan caminar en obediencia a mis mandamientos, pero ellos están mintiendo”.  ¡Ellos tienen pecados ocultos en sus vidas!

Todos estos ancianos tenían una idolatría oculta, secreta. Sus corazones estaban esclavizados a pecados que ellos consentían a puertas cerradas.

El ídolo podía ser distinto al de otro. Para algunos, podía ser un anhelo de reconocimiento, hambre por poder, para otros, podía ser algún placer carnal secreto.  Otros podían estar aferrados a una relación ilegítima, una aventura de adulterio o pecado de homosexualidad.

Un tropezadero es cualquier tentación maligna que te roba de un caminar firme con Dios.  Es cualquier pecado acosador que causa vacilación en tu fe, cualquier deseo que causa vergüenza a tu corazón y al nombre de Cristo, cualquier cosa secreta que te excita, que te da falsas esperanzas, cualquier pecado que se pega a ti.

Cuando vienes al Señor, buscando su guía; puedes venir a la casa de Dios, levantar tus manos, alabarle ruidosamente, pero tener un tropezadero de iniquidad en tu corazón.

Ezequiel 14:3 “Ellos han puesto sus ídolos en su corazón y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro…”

Dios le está diciendo a Ezequiel: “Estas personas han sido cautivados en sus corazones por un pecado secreto.  Y su pecado está frente a sus mismos ojos.  Es algo conocido por ellos.  Ellos saben claramente qué es lo que tiene atrapado su corazón, porque yo he tratado con ellos al respecto.  Yo los he convencido con mi Espíritu y ellos saben exactamente lo que está impidiendo su comunión conmigo”.

Estas son personas escogidas por mí, ancianos en mi iglesia, y ellos saben mejor que eso.  No necesitan tener una palabra tuya para entenderlo todo. Ellos saben que yo aborrezco la idolatría. Y saben la advertencia de David: “Si consiento la iniquidad en mi corazón, el Señor no me oirá”

Pero estas personas no están listos para abandonar su adicción pecaminosa.  Ellos no están listos para admitir que están engañados y enfrentar la corrección. Aun así, todavía esperan que les hable.

Cualquier creyente que se aferra a un pecado secreto o cualquier cosa contraria a la Palabra de Dios, ¡No podrá oír la verdadera voz de Dios!

*Cualquiera que se aferra a un pecado, nunca aceptará la verdad cuando la escuche.  ¿Por qué? Porque cada ídolo lleva consigo una mentira que será aceptada como una verdad.

*Cuando el Espíritu Santo convence a un creyente de un pecado o hábito en particular, él va una y otra vez con advertencias amorosas.  El Espíritu de Dios es tierno, paciente, amante; y esperará que el creyente responda antes de traer disciplina.  El martillará continuamente el compromiso de esa persona con Su Palabra convincente.

*Pero cuando todos los llamados y advertencias del Espíritu han sido ignorados y el pecado/iniquidad se arraiga, la sanción es el castigo, y finalmente el juicio.  Dios permitirá ceguera de los ojos y dureza de corazón.  En este punto, es imposible para el pecador habitual ver su propia depravación.  Eventualmente, si estos terribles juicios no son atendidos; la dureza del corazón se volverá impenetrable.

La Biblia nos dice que Saúl fue al Señor una y otra vez a consultarle, pero Dios se negó a hablarle.  El Señor podría haber dicho a Saúl lo que dijo a los ancianos que fueron a Ezequiel: “¿Debo ser yo consultado por uno cuyo corazón está cegado por iniquidad, orgullo y manifiesta rebelión?

Aquí está el triste testimonio de este Rey idólatra:   I Samuel 28:15: “Y Saúl respondió: “Estoy muy angustiado…Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños”

Saúl podía llorar, podía buscar profetas, podía orar por sueños; pero el Señor respondió: “No Saúl, no te hablaré más, porque tu corazón está cautivo por un ídolo”. Dios no habló a Saúl por el resto de su vida.  Este es el punto; el Rey afligido, consultó a una bruja (que lo apartó más del camino recto de Dios, para tratar de encontrar una palabra clara. Al final, Saúl murió en completo terror.

El libro de Jeremías nos dice que Efraín cayó bajo los severos castigos del Señor por causa de su pecado.  Pero Efraín se arrepintió de su iniquidad, echando lejos sus ídolos y quebrándolos.  Aquí está el testimonio del hombre: “Porque después que me aparté, tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta” (Jeremías 31:19)

¿Entiendes lo que Efraín está diciendo aquí?

En esencia es esto: “Cuando yo tenía ídolos en mi corazón, yo iba al Señor por instrucción, pero no podía conseguir palabra del cielo.  No tenía ninguna noticia de Dios, hasta que me arrepentí de la iniquidad y quebré mis ídolos en pedazos. ¡Entonces conseguí instrucciones claras!”.

Solo rechazando los ídolos de iniquidad con sincero arrepentimiento puedes oír la verdadera palabra de Dios, recibir claridad, guía divina.

Cuando te arrepientes, lo primero que vuelve es tu discernimiento, la misma sabiduría de Dios. Y mientras te alejas de tu pecado, se te aclarará la visión y el oído.

La voz de Dios vendrá distinta, clara, con autoridad de la verdad.

Pero cristianos que buscan a Dios mientras se aferran a un ídolo, nunca oirán voz alguna, excepto la voz de su propio corazón.

De hecho, su propio deseo asumirá una voz y finalmente esos creyentes comenzarán a creer que esa es la voz de Dios.

Si te niegas a abandonar un pecado e iniquidad secreto, no necesitas ayunar ni tratar de orar.  Tus esfuerzos serán todos en vano.

Dios dice: “Tus iniquidades testifican contra ti…cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda; no la aceptaré”. (Jeremías 14:7-12)

Peor todavía es esta palabra: “Si tú vienes al Señor mientras consientes un tropiezo de iniquidad, Dios no te rechazará. Él contestará tu oración.

Peor la palabra que recibas será alarmante, temible: “Yo el Señor responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos”

(Ezequiel 14:4)

Dios dice: “Si, yo responderé tu oración, pero yo conozco el deseo que ha cautivado tu corazón.  Yo sé que no escucharás cualquier palabra que yo te dé.  De modo que te responderé conforme al deseo de tu corazón.  Te daré lo que pides, hasta que te enfermes de ello”.

En el desierto, los hijos de Israel inquirieron del Señor, rogando por carne para comer.

De nuevo, los corazones de la gente estaban llenos de idolatría e incredulidad.  Y de nuevo, Dios les respondió de acuerdo a su deseo:

“Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande”. (Números 11:33)

Dios no los decepcionó. Él les dio la carne que querían.  Y mientras el pueblo estaba tragando, ellos pensaban: “Dios nos ha oído. ¡Está complacido con nosotros!”.

¡No! Dios solo había respondido a la idolatría de ellos. Y mientras la carne estaba todavía en sus bocas, la gente comenzó a morir.

Amado, ¡Dios nos responde conforme a nuestros ídolos! Él advierte: “Si, tendrás lo que pides. Estás mimando tu lujuria, ¡pero te costará todo!

Cualquier ídolo que se alberga se vuelve un tropezadero de iniquidad en el corazón.

Puedes decir que estás cerca de Jesús, que tienes comunión con él, pero si te estás aferrando a un ídolo, no puede haber tal comunión.

Como Dios dijo a Ezequiel: “Estos ancianos se han alejado, se han separado de mí, por su idolatría. ¡Sus ídolos han bloqueado toda comunión conmigo!

Ezequiel 14:6 »Por tanto, adviértele al pueblo de Israel que así dice el Señor omnipotente: “¡*Arrepiéntanse! Apártense de una vez por todas de su idolatría y de toda práctica repugnante.” (Versión Internacional)

En hebreo, la palabra para “abominación”, significa: “sus cosas repugnantes”, esto es, todas aquellas cosas que disgustan al Espíritu Santo.

POR LO TANTO, DEBES VENIR EN ARREPENTIMIENTO ANTE EL SEÑOR TU DIOS Y PEDIRLE PERDÓN EN FORMA DETALLADA; DE LOS PECADOS DE TUS ANCESTROS Y DECIRLE QUE: “POR LA SANGRE DE JESUCRISTO, SEAN LIMPIOS ESOS PECADOS SOBRE TU GENERACIÓN Y TODAS LAS GENERACIONES QUE SIGAN DESPUÉS DE TI. (QUE SALGAN DE TODO TU SISTEMA MENTAL, SANGUÍNEO, ÓSEO, EMOCIONAL Y ESPIRITUAL).

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