Home / El Poder de la confesión con nuestra boca de acuerdo a lo que creemos en el corazón

La Palabra de Dios en  Romanos 10:9 Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, será salvo”.

Nos habla acerca del poder de la palabra confesada, esa fue la palabra que nos salvó, porque necesitamos creer con el corazón, pero no era suficiente. Porque el creer con el corazón tenía que venir acompañado de una confesión.   Ese es el poder que nos salvó, la palabra confesada.  Hemos compartido el evangelio con otras personas,  pero no hemos logrado que ellas confiesen con su boca esa palabra, porque sabemos que esa confesión es clave para que se active la salvación.

Hay una conexión de nuestro corazón y nuestra boca. Aun después de ser salvos teníamos el corazón muy contaminado nuestras confesiones  eran sumamente negativas.  Hablo de la palabra de Dios por supuesto, era la evidencia de que debíamos regenerar el corazón. Por eso a la palabra predicada debemos permitirle que vaya a nuestro corazón y no se quede prensada solo en nuestra mente como simplemente  “un lindo mensaje”. Porque tanto la palabra de Dios predicada, la leída  y la confesada  van a ir logrando una limpieza de labios.

Ejemplo: “Si en un vaso de vidrio usted le pone tierra y piedras, éstas se asientan en el fondo, pero si abre el tubo y deja correr el agua dentro del vaso,  poco a poco esa agua se va desbordando y el agua se va tornado más y más clara y termina sacando la tierra y las piedra del fondo, logrando que el mismo quede transparente y con agua totalmente limpia.”

De esta misma forma la Palabra de Dios opera en nosotros,  limpiando todo sedimento negativo que haya estado en nuestro corazón, con una operación regenerativa, al punto que de nuestro corazón no sale ninguna partícula de contaminación y lo que brota  es la palabra gestada en nosotros y es por lo que estamos ahora capturados.

Es imposible que un corazón saturado de palabra, no esté hablando constantemente la Palabra de Dios.

Nuestro lenguaje cambia completamente y el tono en la palabra, porque no solo la recito,  porque el tono en que habla la palabra es tono de misericordia, de amor y de compasión. Tono de destino, de autoridad, de advertencia y eso es lo que va saliendo porque de eso paulatinamente hemos llenado nuestro corazón.

Jesús habló a un pueblo que oraba la palabra, pero el corazón estaba contaminado y cargado de maldad, porque ese hablar de muerte, homicidio, mentira y rabia contra sus semejantes, lo evidenciaba.  Por eso el Señor les dijo: del corazón salen todos los malos pensamientos: los homicidios, el robo y todo lo malo que realizamos.  Era un pueblo que no ignoraba a palabra, pero estaban contaminados en el corazón.

Por tal razón, podemos estar en una congregación y estar contaminados, por lo cual debemos buscar más palabra para que la utilicemos como invocación al pacto con Dios. Si yo digo constantemente, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” y no tengo otras palabras que apoyen  o respalden esa confesión, se me “vuelve una  muletilla” la cual llega a perder el sentido de la realidad que envuelve esa  frase, porque “pierdo”  la fe en esa palabra, y lo hago solo por rutina.

La espada de la armadura no es la espada de que me conozca la Biblia de tapa a tapa, se  empieza  por leerla y estudiarla, pero la espada de la armadura se refiere a la relación cercana con el Señor Jesús que yo tengo.

Esta palabra muy activa y dinámica con la palabra de Dios es la que me produce cambios. Por eso Satanás en el desierto habló la palabra, pero Jesús tenía una relación  vívida  con la palabra, la comía y era su alimento (él mismo era el verbo encarnado) y pudo refutar lo que el diablo le decía.

Solo lea  todo el Salmo 119  y se dará cuenta lo que la palabra de Dios y el tipo e relación que se debemos tener  y hacer en nuestra  vida y por medio de ella, es vivirla.  Es que mi proceder diario se ajuste en todo aspecto en base a ella, como lo hizo nuestro Señor Jesucristo.

Yo conocí a Dios a través de leer  la Biblia, y de oír a predicadores,  podemos llegar a enamorarnos de Dios a través de los escritos.

Le recomiendo entrar en una relación con esa palabra por ser PALABRA VIVA y en la medida que usted entienda que ES VIVA,  entonces tiene la ESPADA DEL ESPIRITU,  lo que usted dice,  lo siente con todo su ser humano y es regenerada.

Usted canta “tu eres mi pan Señor”, “tu palabra es mi pan”.  Eso es lo que decía Jesús: “Si tu Padre, no me hablas  yo me muero”, eso es todo lo que necesito.

Tome más palabra y más palabra.  Cuando usted sienta que la cosas se deben dar ya,  en cualquier situación, le recomiendo ir a la palabra que dice: “He aquí he puesto piedra en Sion, la cual no será conmovida, el que creyere no se apresure”.

Entonces confróntese con la palabra y dígase  ¿por qué quiero yo que esto pase ya?-. No es entusiasmo, es ansiedad y es el disfraz detrás del temor,  no podemos vivir en temor y pretender  estar en fe.

La fe para los hebreos no existe, sino ellos lo que tienen es  confianza y esta confianza es firmeza,  es estar parados sobre algo que no se hunde ni se rompe,  para ellos es  estar firmes.   (Es la forma de decir yo tengo fe en la palabra).

Entonces hermanos, el poder de la confesión de la palabra, es muy importante para este tiempo y es lo que va a formarnos con una oración muy penetrante y eficaz.  Y cuando estamos orando la palabra y haciendo uso del poder de la confesión, la palabra que confiese  estará siendo sembrada en nuestro corazón.

Es como abrir el grifo y que está cayendo con palabras celestiales y botando la contaminación de nuestro corazón. Así que no deje de confesar la palabra, porque en lo natural, el que quiere conquistar un mercado con algún producto, siembra en todo tiempo.

Hay una relación impresionante entre el desarrollo de la fe y el uso de la confesión de la palabra de Dios.  Cuando confesamos la palabra estamos haciendo un ejercicio de desarrollo de fe, la fe se hace patente gracias a la declaración que haga de la palabra.  Es más poderoso que declaremos la palabra,  a que me la prediquen.  Si vamos a métodos de enseñanza que usa cualquier maestro, dicen que el alumno aprende más de lo que hace que de lo que oye, el porcentaje es mayor.

Entonces su fe se desarrolla más al  confesar la palabra de Dios, no solo la oiga,  sino aprenda a confesarla.  Ahora si la confiesa y actúa sobre la palabra, porque el alumno aprende más en lo que hace, que de lo que oye y de lo que dice.

Empiece a trabajar su fe confesando. Usted se detiene frente a la habitación de sus hijos y suelta la palabra: “Así dice el Señor “derramaré de mi Espíritu sobre toda carne sobre la tierra seca y la haré producir y su cosecha será abundante.  Ese terreno árido y seco  florecerá, lo hará profusamente”.  Al principio le sonará como recitar algo, pero al ser constante en ello y al tener días de declarar eso, encontrando todas las palabras de la Biblia acerca de que los “desiertos florecen y reviven con las aguas de Dios y empieza a producir frutos“,  usted sabrá lo que le va a pasar a la mente de  esa persona que duerme ahí…

Lo que le estoy enseñando son cosas preliminares para poder  atravesar obstáculos.

¿Cuál es la fe que podemos desarrollar?

  • La fe se hace patente ante la declaración de la palabra de Dios con su boca, para quitar obstáculos del camino.
  • Fe crece por palabra confesada y es la que erradica montes.

La liberación que practicaba el Señor Jesús sobre las personas oprimidas por demonios, pocas veces se habla de resistencia de tiempos,  nosotros todavía no hemos llegado a esa condición; es claro para nosotros que una persona oprimida por demonios puede tomar algún tiempo liberarla, porque ellos presentarán resistencia por algún tiempo.

Así como nosotros estamos dispuestos a traer liberación a una persona, así usted y yo tenemos que ver situaciones que tienen que ser liberadas de la oposición que estamos recibiendo y para eso necesita este tipo de fe.

La mayor parte  de personas que se quejan y dicen que ya oraron, que sí creen y que confiesan la palabra,  no tienen el desarrollo de la fe que erradica los montes; así como se liberan personas y los demonios en ellas presentan resistencia, así sucede también a los territorios.

Decimos: “Esa puerta está cerrada”, no crea que con decirle cuatro  cosas de reprensión se le va a abrir,  por eso tenemos que cultivar una fe que arranca montes y se cultiva con confesión de la palabra de Dios y sobre situaciones que están en “entravamiento”; que nos pueden cambiar la vida para bien, (sea trabajo, propiedad o dinero),  porque Dios lo que desea es que estemos bien, y así liberar ese territorio y todo lo que ofrece resistencia para que tengamos ese beneficio, tenemos que vencerla porque esa resistencia demoníaca no puede ser mayor que la nuestra.

En 1 Pedro 5:8  Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. Resistidlo firmes en la fe”. 

Debemos estar FIRMES EN LA FE,  porque la fe que no es firme, se devuelve cuando ve oposición, si nos DEVOLVEMOS, le otorgamos el territorio dos veces al enemigo.

Esa situación no se elimina con una represioncita, sino que seremos persistentes en declarar la palabra y llevarnos la medalla de oro de la fe.

Como David tenía un espíritu combativo desde pequeño y aún sin haber sido llamado se le iba encima al oso y al león, y no medía circunstancias sino responsabilidad del llamado a cuidar las ovejas de su padre porque era el responsable de ellas.

¡Esa actitudes la que necesitamos  para levantarnos y que emerja ¡porque estamos sentados en el trono de David! Y es parte de nuestro ADN.

Lo que pasa es que la guerra que hemos hecho ha ido mal dirigida, porque la hemos dirigido a los hijos, al marido, al jefe, la suegra,  familia, vecinos, etc.,   ¡ahora vamos a dirigir la artillería hacia donde debe ir!

Porque nuestra lucha está más atrás de lo que estamos viendo.

No debemos enojarnos con las personas que nos quieren hacer daño  porque ellas son solo “una marioneta” del diablo.

Lo que es tener un espíritu combativo:

Ya sabe cuáles son los pasos preliminares, para entrar en una vida donde el obstáculo es lo que menos voy a ver, sino lo vamos a quitar de donde está.

Ese es el enfoque de un guerrero y el enfoque de uno que ora para vencer.

No está para ver qué tan grande es la situación que me está embargando y qué está ganando la batalla, sino que veré qué tan grande es la preparación que Dios me ha permitido obtener para poder remover ese obstáculo, el logo que debemos llevar no es

“Santidad a Jehová”,  sino el slogan de lo que Dios dijo: “que puedo con eso, yo lo haré”.

Tengo que sacar toda la maquinaria que Dios me colocó dentro y sacar músculo de esta situación. Si Dios permite que eso me acontezca, es porque él sabe que puedo con eso y nunca Dios permitirá al enemigo que venga con algo que no pueda sobrellevar.  No permitirá  Dios que me toque más allá de nuestra resistencia.

En II Timoteo 2:3: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” 

Le doy una serie de componentes de un guerrero donde tenemos que hacer un avalúo de lo que somos;  talvez después de esto quedemos “como soldadito de plástico”, o bien, nos veremos con “características de desarrollo”.

Lea en su casa este pasaje, el cual nos habla de la capacidad que tiene y debe desarrollar un soldado para resistir.

A un soldado le cargan en su espalda con un equipo que le pesa varios kilos, el arma también tiene su peso, las botas pesan una barbaridad y van por un campo hostil  que no es camino fácil,  van en dirección al conflicto marchando, corriendo y todavía van cantando.  Por lo cual Pablo le dice a Timoteo, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”.

Características de un soldado de Cristo:

  1. Salmo 139:22. Capacidad para resistir la hostilidad” de las circunstancias. Aborrecer en la Biblia, significa que no quiere estar con cierta clase de personas, no tiene que ver con algo personal, es algo que no le sirve, es como una bacteria en mi cuerpo que no quiero tener. Un soldado debe aborrecer el mal y no puede andar haciéndole ojitos al mal, ni riéndole ciertas actitudes y formas de hablar a la gente. No dirigimos el odio a las personas, sino a la influencia del enemigo que se manifiesta en ellas.
  2. II Corintios 2:11 Es fácil decirlo, pero difícil desarrollarlo. para que satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones.”

Pablo les dice: “vuelvan a recibir al que echaron porque se arrepintió  y así el enemigo no gane ventaja”.

La ignorancia en nosotros hace que el enemigo gane ventaja.

Una persona puede que diga: “yo no sé qué quiere Dios en esta situación”, pero un soldado no puede ir a la batalla, sin saber a qué o a quién debe dispararle, y así oímos  hablar las personas: “no sé qué quiere Dios”.

El guerrero vive en adoración y de ello “le viene lo valiente” y esa valentía le viene de saber que Dios está con él.

El Señor le decía a David: “Ve contra ellos porque yo te los entregué en la mano”. Entonces David estaba seguro de su victoria, de acuerdo a lo dicho por Dios: “mi Dios el Grande, el Gigante y Todopoderoso va conmigo”.

De la relación y adoración es de donde nos viene la valentía  porque confiamos en que nuestro Amigo va con nosotros.

II Corintios nos habla de “NO IGNORAR” para  que el enemigo no tome ventaja. Tenemos que saber hacia dónde disparar y quién es el enemigo.  (No podemos disparar al marido, sino al espíritu de adulterio en él, porque si no estuviera bajo esa influencia, entonces él estaría con usted y la honraría, se ocuparía del hogar; ni se puede culpar a los hijos sino a la rebeldía de ellos; ni culpar al jefe sino a su forma grosera y altiva de proceder).  Estoy usando ejemplos muy domésticos para que ustedes partan de ahí a cosas más complejas.

  1. Salmo 18:37 Perseguí a mis enemigos y los alcancé, no volví hasta acabarlos.  El guerrero debe tener  Persistencia.

Mientras que la primera es resistir, en otras palabras es decir  “aguante”. Persistir, es similar a una santa Obstinación,  como lo hizo la viuda ante el juez: “él sabe que me tiene que hacer justicia,  porque yo voy a aguantar hasta que se me dé lo que estoy esperando”.

Porque al guerrero se le presentarán muchos obstáculos,  por eso se prepara para vencerlos. Y si no somos obstinados, al ver que se levanta un muro ante nosotros y en vez de pensar en asaltar ese obstáculo… decimos y pensamos: “no puedo pasar a causa del muro”.

Así dice mucho pueblo,  pero estoy hablando con “guerreros en proyecto”.  Entonces el pueblo dice: “eso no era para mí” y viera que sí era porque al ver el muro y al no tener obstinación santa,  no prevalece en lucha.

Persistencia dice el Señor, persistencia.

No puedo orar por Costa Rica y leer la primera plana de los periódicos con malas noticias, y decir: “no está pasando nada”, necesito persistencia y creerle más a Dios, que todas las estadísticas negativas. La persistencia es, “no dar tregua” hasta ver a Jerusalén restaurada, como dice Isaías 30.19 Ciertamente, pueblo de Sión que mora en Jerusalén, nunca más llorará,  pues el que tienen misericordia se apiadará de ti y te responderá al oír la voz de tu clamor.”

Eso es persistencia y obstinación, quiero ver mi ciudad restaurada, mi país restaurado,  mi familia, mis hijos, mi vida, etc.

  1. 2 Timoteo 2:14 Recuérdales esto, exhortándolos delante del Señor a que no discutan sobre palabras, de lo cual para nada aprovecha, sino que para perdición de los oyentes”.

Separación: Siempre encontraremos en el pueblo de Dios y en  cualquier nación,  que hay personas en un país para defenderlo y otros esperan que los defiendan. Comprendemos que los que quieren ser defendidos, no son ejército; son civiles. Pero lo que quieren hacer algo para la defensa “esos son ejército”.

En Costa Rica, no todo el pueblo de Dios es “ejército del Señor” Entonces porque muchos no lo son y no tienen la carga, nosotros no podemos dejar de hacer a lo que Dios nos llamó, porque tenemos “la carga” de interceder por el país. Por ese motivo no los vamos a  atacar, ni nosotros a declinar o abdicar en el llamado por el país.   Separarse, es entender que Dios separa  la gente que va a la guerra.

Encontrará en la Biblia que la gente del ejército en tiempos específicos recibían un llamado para alejarse de la casa y se acuartelaban para recibir instrucciones porque había una amenaza.  Dios siempre llamará a sus soldados a separarse.

En los países que hay ejércitos los jóvenes que se reclutan para entrar en entrenamiento no pueden irse para sus casas, lo pueden hacer solo con licencia y no cuando ellos quieran, porque son separados.  Esto nos habla de algo, a nosotros se nos exige un grado de preparación, consagración y entrega espiritual que no nos ponga en riesgo, mientras que tal vez pueda aparecer por ahí algunos que se den el lujo de mantener un resentimiento contra alguien; pero un guerrero no puede darse ese permiso, donde perciba el resentimiento, debe inmediatamente pedir perdón y combatir contra ello, porque  ese resentimiento le hace vulnerable su escudo y pierde su protección.

Por eso en las batallas se celebra “la cena del Señor” varias veces al día,  porque el mismo equipo que está en misión tiene que estar seguro de no haberse ofendido, porque de lo contrario deja una  abertura por donde el equipo puede estar corriendo riesgo.

Separarse, tiene un grado de consagración mayor, no es que les vamos a decir al resto de hermanos, “apártense de mi porque soy más santo”, no.   Sino más bien, que nos separemos de una serie de cosas, aunque otros pueden vivir así, pero por causa de la entrega y llamado de intercesor, no podemos vivir de esa manera.

Al guerrero se le hace más fácil perdonar que guardar resentimiento.

  1. Necesitamos desarrollar resistencia, aborrecer al enemigo, no ignorar y ser un conocedor, debo desarrollar persistencia y debo de vivir en separación.

El Señor le dijo a Gedeón, y cuando se convenció de ir a la batalla y vinieron muchos a él, el Señor le dijo: “Diles a los que tienen miedo que se vayan. El Señor le  volvió a decir: “Todavía son muchos,  llévalos a las aguas y ahí los probaré”.

Palabra y relación con Jesús. Hay gente que no pude ir a la batalla porque no  tienen  la relación con el Espíritu Santo y no tiene  conocimiento suficiente de la palabra.

Repito, es relación y palabra.

Eran como demasiados los que fueron llevados al arroyo y el escrutinio,  solo le dejó trescientos a Gedeón.

De ahí  nos  damos  cuenta de que la preparación para el soldado es algo que va  haciendo que muchos se devuelvan.

Es para que entendamos que la  batalla es del Señor, porque los mandó  sin armas, solo con el dominio del Espíritu Santo y estaban tan entrenados que comprendieron e hicieron todo lo que Dios dijo. Esa es la preparación que necesitamos y  debemos tener.

Hay gente que desea hacer demasiadas cosas para que se le  resuelva alguna cosa,  y el Señor te dice: “Solo Adore” y decimos: “¿Pero solo eso?, y él dice: “Sí”.

Hagamos solo lo que el Señor nos dice, nunca menosprecie el consejo de Dios como suficiente, porque nos parece “muy simple”.

Era simple  llevar una trompeta y una vasija y una antorcha a la batalla, pero el Señor se magnificó  y  lo hará con  todos aquellos que sean  obedientes.

Oración, para bendecirles:

Padre en el nombre de Jesús, yo te pido por estos y estas específicamente porque:

  • Se empiece a reducir el temor a las represalias del enemigo.
  • Que empiecen a perder el temor al enemigo.
  • Que empiece a abrirse un tiempo donde entren progresivamente en una revelación de la posición del enemigo, lo saben por la escritura y por la predicación de la Palabra, pero por experiencia deben hacerlo.

Revélales a sus espíritus la posición con respecto a ellos y a ellas del enemigo en el nombre de Jesús. Váyase para su casa pensando que se le revelarán cosas y que verá o se le manifestarán,  por lo que se encontrará orando de un forma diferente y va a tener ánimo para imponer manos y bendecir a personas, para orar con más pasión y poder  hacer cosas que usted no hacía porque se han activado en usted.

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