Home / El propósito de la existencia de los Profetas #2

Una verdad que es clave:

Cómo la iglesia en la tierra cumple un papel importantísimo cuando está bajo unción profética, para traer a cumplimiento muchas cosas que no se han cumplido todavía.

Hechos 13:21: “A quien de cierto, (Hablando de Jesucristo), es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas, que han sido desde tiempo antiguo”.

Este es un pasaje que nos dice que el Señor Jesucristo está siendo retenido, porque hay cosas que todavía tienen que venir a cumplimiento en la tierra.

Hasta que tales cosas no vengan a cumplimiento, el Señor seguirá retenido.

Lo más importante de todo es la palabra “Restauración”.

Estamos viviendo el tiempo de la restauración de todas las cosas.

Como nunca antes Dios ha venido restaurando sumamente seguido las cosas que tenían que ser puestas en vigencia y que por mucho tiempo estuvieron como en un oscurantismo.

Este es el tiempo en que hemos visto emerger cosas espirituales, ser activadas y ser presentadas en la vida de la iglesia, en las naciones.

Eso nos hace saber que ese es el tiempo de la restauración de todas las cosas de las que habla el libro de los hechos.

¿Cómo es que se lleva a cabo la Restauración?

  • Es vital la función de los profetas.

Los profetas reciben de Dios iluminación y revelación, en un grado diferente y superior a todos los demás ministerios.

Cuando leemos a Amós 3:3 “No hará nada el Señor sin que antes se lo comunique a sus siervos los profetas”.

Sabemos que lo apostólico es primero, sin embargo en términos de revelación, los profetas son los que tienen un mayor grado de revelación.

Por esa razón un ministerio apostólico debe de funcionar siempre rodeado de profetas, porque el ministerio apostólico es un ministerio implementador de las cosas que Dios revela.

Mientras que el profeta es un ministerio de revelación, dominantemente a él le es revelado, lo que Dios quiere poner en restauración.

Por esta razón en este tiempo los profetas han sido levantados para que la restauración de las cosas que faltan se dé.

¿Cómo se van a dar?

Ellos van a recibir, iluminación, revelación de parte de Dios, como es propio de su oficio, lo van a declarar o enseñarlo; también lo van a poder activar.

El profeta es un oficio de luz, está para traer más y más luz a la iglesia.

Donde el profeta va trayendo luz, tiene la capacidad de ponerla en función.  Es a eso a lo que llamamos activación.

Si al profeta lo ponen frente a una congregación, puede recibir de Dios, porque es parte de su función en la iglesia local; identificación de los dones que se activan ahí.

Esa persona va a poder recibir de Dios quiénes son profetas, a dónde hay evangelistas, quién tiene palabra de ciencia, quiénes son del sector de los que sanan, quiénes van a trabajar en la esfera de milagros.

Dios revela al profeta qué se mueve en cada persona.

Esto no sucede siempre y sobre toda persona, no se le podría poner una cantidad de personas delante de un profeta y preguntarle, ¿para qué sirve cada uno?, así no funciona.

La profecía nunca viene por voluntad humana, eso significa que por más que se quiera; una persona no podrá forzar una revelación.  Siempre va a venir por voluntad de Dios.

Siempre me voy a encontrar con una revelación que Dios me quiere dar en ese momento, todo es por gracia a todos los oficios.

El hecho que el profeta tenga dominantemente la unción de revelación más desarrollada que otros ministerios y oficios, no le hace poseedor de todo el conocimiento.

El poseedor de todo el conocimiento y toda revelación es Dios, y el Espíritu Santo reparte como él quiere; dice la Palabra en la primera carta de los Corintios el capítulo 12, eso es por voluntad de Dios.

Entonces si un profeta se pone delante de una congregación, es muy probable, (Es parte de su oficio), que Dios le va a revelar acerca de algunos, a veces a cerca de algunos pocos, a veces de muchos; en qué área Dios quiere usarle.

Cuáles son los dones que le dio, y eso lo hace el profeta para poder que dentro de una iglesia local, se realice una clasificación de funciones; a fin de que tomemos grupos pequeños y los podamos preparar de acuerdo a la función para la cual Dios reveló que los había levantado en determinado lugar.

Al profeta el Señor le revela que una persona determinada tiene un don de maestro, que otro tiene un don de sanidades, que otro tiene don de revelación, otro don de discernimiento de espíritus.

Entonces ¿qué vamos a hacer?

Juntar los similares, reunirlos y entrenarlos.  Porque tener un don y no tener entrenamiento, equivale a no tener nada. Sería más dañino que útil.

La función del profeta va a ser siempre obtener, recibir revelación, y una vez que trae la revelación, tiene también el llamado de Dios y la unción para activarlo.

Ejemplo:

Si Dios me revela que hay sobre tu vida un don en el campo de la intercesión, muy fuerte y que ese es el don dominante en tu vida, también me da la unción para activarlo.

De tal manera que voy a orar sobre tu vida y voy a activar esa revelación, para que empieces a ser entrenado y a fluir de acuerdo a la activación que se te dio.

Esa es una labor de los profetas.

¿Cómo se realiza la activación?

  • El profeta recibe la revelación de Dios, enseña lo que le fue revelado por la Palabra.
  • Tiene que tener base estrictamente en la Palabra escrita. Entonces lo que va a hacer el profeta, es poner un foco específicamente sobre una verdad que no ha sido puesta en práctica en la iglesia hasta ese momento. El pueblo puede constatar en la Palabra escrita que eso es una verdad de Dios; y por ende es una verdad absoluta.
  • Lo único es que la verdad no se había topado con el tiempo de Dios para ser activada.

Explico: Cuando Dios le dijo y le reveló a Moisés que sería el libertador de ese pueblo, no se lo reveló primero en el desierto, sino que empezó a poner en su corazón, una incomodidad porque los Israelitas eran esclavos en Egipto.

Lo curioso fue que ya era un hombre de edad, tendría unos treinta o cuarenta años y se había criado como egipcio. Y siempre había sabido que ellos eran la mano de obra gratis de los egipcios y nunca le había molestado.

En un momento algo empieza a trabajar en su corazón y empieza a sentir diferente acerca de los hebreos que están esclavos. Y es porque Dios se le está revelando desde el palacio de Faraón donde él vivía.

Esto lo encontramos en Hebreos 11; él empezó a experimentar una lucha por primera vez por aquello que estaban viviendo los hebreos.

Dios empezó a revelársele allí, no le dijo directamente, sino que emocionalmente algo cambió con respecto a los esclavos que siempre los había visto como esclavos.  Empezó a sentir deseos de libertad, nadie lo había enviado, no había escuchado ninguna voz.  Su corazón cambió.

En éxodo leemos que, viendo que un egipcio está maltratando a un hebreo; él interviene.  Nadie le dijo.  De hecho, al día siguiente cuando reprende a dos hebreos, él les dice:

“¿Por qué están peleando si son hermanos?”, descubre que uno de ellos lo había visto el día anterior y le dijo: “¿Quién te puso a ti por juez de nosotros?”

Ya ahí hay vislumbres de que él se quiso comportar como libertador, aunque fuera en un sentido de reproche.

Era verdad lo que él sentía en su corazón.

Él tendría que hacer esa tarea, pero la verdad no se había encontrado con el tiempo de Dios.

Cuando hablamos de lo profético, siempre tenemos que tomar en cuenta dos cosas:

  1. Verdad
  2. Tiempo

Encontramos que Moisés tenía una verdad en su corazón, sin palabras.  Una revelación enviada a su corazón con respecto a su trabajo futuro como libertador, pero no le había llegado el tiempo.

¿Qué le faltaba?

Eso es lo que mucha gente en el campo profético no entiende ni quiere entender.

Dicen: “Es que siento el llamado de Dios para hacer esto, yo recibo, sueño y veo”

Si, Moisés también sentía interiormente algo, y no estaba equivocado, pero no era el tiempo.

¿Entiende la relación verdad y tiempo que tenemos que observar?

¿Qué le falta a alguien que sí está en la verdad?

  • Le falta el entrenamiento, le falta el tiempo de trato.
  • Le falta que Dios diga que ese Ministerio ya está listo.

Dios se va a encargar siempre, de hacerte saber cuándo es el tiempo.

Él nunca va a enviar a alguien o permitir que alguien salga bajo su cobertura, fuera de tiempo.

Eso quiere decir que cuando sales a desempeñar el puesto, tienes que salir sabiendo y teniendo confirmación de que es el tiempo para hacerlo.

Verdad y tiempo.

La activación siempre parte, de que el profeta recibe la revelación, busca en la Palabra la verdad, enseña con base en la Palabra escrita, que lo que está recibiendo en revelación,  está en la Palabra, para darle la legitimidad a la revelación.

Y una vez que la enseña, todo lo que necesita, para que al activar efectivamente se activa es; que la gente que lo escucha, sobre quien se va a activar; crea.

Se tiene que producir una fusión.

Yo digo: “Recibí de Dios esto”, y la Biblia dice que ese don está aquí claramente presente y Dios lo quiere dentro de la iglesia.  Usted lo demuestra en la Palabra y enseña cómo le va a servir y le va a beneficiar a la iglesia.

Esa sería la verdad escritural, lo que luego tiene que hacer es activarlo sobre cada uno. “La persona que cree, esa será activada”.

La fe no puede estar puesta en el profeta.  La fe tiene que estar puesta en la Palabra que está escrita.

Usted no puede creer a todo lo que un profeta diga sino está legitimado por la Palabra escrita. Cuando lo está, puede considerar esa revelación una verdad, y si lo cree, puede ser activado sobre usted lo que el profeta activa.

¿Le corresponde a un pastor o a un maestro activar dones?

  • No es parte de su función, su unción no sirve para eso.

Ejemplo:

En una casa hay papá y mamá idealmente.  El papá tiene unción de papá; la mamá tiene unción de mamá.

No importa que una mamá obligatoriamente, tenga que tomar el rol del papá. Y que tal vez lo haga muy bien; no tiene la unción del papá porque no es un papá; es una mamá.

Cuando usted dice: “He sido padre y madre para estos hijos”, esa es su intención, pero no lo ha sido.  Es decir, usted no le puede impartir a un hijo lo que no tiene.  Y si usted es una mamá y no es un papá, hizo las veces del papá.  Fue proveedora, protectora, pero no le pudo imprimir, lo que el hombre le hubiera  impreso al hijo.

Igual pasa con los oficios, el apóstol es para algo, como el profeta también.

Ejemplos;

  • Puedo ocupar un alicate para poner un clavo en una tabla, si puedo. Pero esa no es la función del alicate, lo ideal es utilizar un martillo.
  • Usted puede traer de visita a un pastor a la iglesia. Y éste dice: “Hoy les vamos a enseñar acerca de los dones espirituales”; lo puede hacer. Porque un pastor normalmente trae algo de maestro.  Y le imparte toda una semana, una clase de todos los dones espirituales y todos los feligreses entendieron el tema. Y le entregaron  al final, un certificado de que usted cursó esa enseñanza; pero no los puede activar.  Porque no es su función.  Esa es la función de un profeta.
  • Un pastor se va a enseñar acerca de los dones espirituales y tal vez con algunos rasgos muy claros en algunas personas que conoce muy bien, que son muy cercanos y desde hace tiempo los trata, podría decirle en algún momento que tiene tal o cual don; es indudable. Pero una cosa es que usted vea ese don en la persona, por cercanía, por años de trato, o que lo vea por revelación.

En los más; eso no se va a poder dar, porque el pastor no tiene el don de revelación.

Él tiene un don de cuidado, el pastor aprende a conocer una oveja, de cuándo viene oprimido, deprimido; por trato, a fuerza de verlo lo conoce.  Pero no porque ve más allá.

  • Exactamente como cuando usted tiene un perro. Usted sabe cuándo el perro está sano y cuándo está indispuesto.  Es por trato, por relación, por cercanía; no por revelación. Porque no es un don de revelación.

El maestro es un don de revelación pero no tiene el nivel de revelación que un profeta tiene.

Aclaro que no estoy levantando al profeta por encima de todos; es porque este tema es un tema de entrenamiento profético y le tengo que informar a usted, todo lo que el profeta hace que otros no hacen.

También le puedo decir que en la iglesia de Antioquia; tipo de una iglesia gentil como nosotros; tenían un equipo apostólico que estaba formado por maestros y profetas.

¿Por qué?

Porque dado el grado de revelación del profeta; al profeta hay que cuidarlo.  Y, ¿Quién puede cuidar a un profeta para que no se vaya muy allá, muy altísimo en sus revelaciones, y no se vaya a pasar de revelación a exageración?

  • El maestro.

El maestro te mantiene siempre apegado a la Palabra. Apagado a la verdad, siempre te mantiene apegado a la verdad.  Es un ministerio que nutre, que da fortaleza.  Que da solidez, es un ministerio de raíz.

Siempre necesitamos tener profetas, pero también es indispensable tener maestros.

Lo importante aquí es:

  • Cuando tenemos clara la función de cada uno, no pretenderemos ser ministerios banda. Un ministerio banda igual puede tocar el tambor como quiere tocar la flauta, como quiere tocar la guitarra.  Y eso no puede ser.  Eso no lo va a poder hacer.
  • Dios es un Dios de equipo. El equipo tiene una labor junto, no porque son iguales o porque todos hacen lo mismo.  El equipo tiene una labor junta porque todos tienen una función diferente y se complementan.

En este tiempo se requiere vitalmente que los profetas, estén en función y en entrenamiento, que vayan creciendo en madurez; para que se pueda hacer esta parte de Hechos 3:21

Verdades que se encuentran en la Escritura.  Esas verdades, Dios les revele a los profetas cuándo es el tiempo de que salgan a cumplimiento.

El profeta va a traer revelación sobre esa Palabra, la va a traer a la iglesia y la va a activar.

Dios le va a decir al profeta: “Es el tiempo soberano de mi cosecha”; el profeta lo va a recibir, va a comunicar: “Dios me ha revelado que es el tiempo soberano de la cosecha y de la multiplicación, la Palabra dice que: “En lo postrero de los tiempos…”; y empieza a dar todo un argumento basado en aquello que recibió; para poder probar y oficializar que su revelación está en la Palabra.

La función del profeta después de que hace eso es decir:

“Este es el tiempo, vamos a activar a la iglesia para la multiplicación y para la cosecha”.

  • Profetas se encargan de traer revelación a la iglesia porque son ministerios de revelación.

Si nosotros como iglesia recibimos revelación de parte de Dios, vamos a tener la gran oportunidad de aplicarla.

Pero si nada se revela, nada podemos implementar a la vida de la iglesia de hoy.

Es fundamental ese oficio en función.

Gente que oye la palabra ministrada por un profeta, con frecuencia tiene la experiencia o la sensación de que se le han abierto los ojos acerca de cosas que no había visto; y eso se llama iluminación.

Los profetas proveen a la iglesia de iluminación.

Eso va a hacer que la iglesia local vaya dejando atrás su estado natural y vaya caminando a convertirse en una iglesia espiritual.  Eminentemente.

La evidencia de que es una iglesia espiritual va a hacer:

  1. La iglesia va a dar fruto. (Carácter de Cristo)
  2. La iglesia camina en lo sobrenatural (es normal que dentro de la iglesia se den cosas sobrenaturalmente).

Cuando una iglesia pasa de ser de una iglesia carnal, que todo lo interpreta según los ojos humanos le permiten ver; que busca soluciones o reacciona de acuerdo a lo que ve y a lo que siente.

Cuando una iglesia pasa de ahí, sale de ser almática y natural; pasa a ser una iglesia espiritual donde lo sobrenatural está a la orden del día; se manifiesta continuamente; esa iglesia, ya no le queda otro paso en el proceso que ser introducida a los beneficios del mover del Reino.

Por eso, cuando vemos los cinco ministerios en operación dentro de la iglesia local, lo que tenemos que pensar es: “Ellos no son el todo”, ellos son la herramienta y la mecánica de la que Dios dispone para llevar a la iglesia; la gran protagonista de este tiempo, la iglesia; a la madurez.

Cuando la iglesia llega a la madurez, entonces entra en plenitud en las manifestaciones del Reino.

Es cuando vamos a ver una iglesia en santidad, una iglesia en justicia, perfecta en obediencia a Dios y a Su Palabra, pero una iglesia por ende, llena de unción y poder; una iglesia que expresa la Gloria de Dios, en virtud de señales, milagros, prodigios.

Una iglesia que no va a encontrar limitación para ninguna cosa que Dios le envíe a ejecutar.

¿Quiere estar usted en una iglesia así?

  • Para allá vamos.

Debo enunciar primeramente las virtudes de la iglesia.

Entender que una iglesia espiritual no se va a manifestar porque tiene poder para levantar un muerto; una iglesia espiritual se va a manifestar porque es completamente obediente a Dios.  Porque es santa, porque es justa, porque es transparente.

Hoy tenemos una iglesia que no ha podido evitar, porque no tiene clara su identidad; ser permeada por el sensacionalismo de nuestra humanidad en la que vivimos.

Entonces la iglesia considera que tener un templo enorme, lleno de miles y miles de personas o tener un ministerio de milagros, y contar por cientos los que han sido sanados y libertados es lo más importante de todo.

Pero mi hermano, no hay nada más importante que ser como Cristo.

La Biblia dice que habrá muchos que tendrán una trayectoria de milagros y sanidades, de liberaciones y que le enseñarán al Señor en aquel día, el currículo y le dirán: “Pero Señor…” y el Señor les dirá: “Nunca los conocí”.

Entonces para nosotros no es tanta la garantía que alguien opere en milagros, no es tanta garantía de espiritualidad.  Bien podría ser el don de milagros que se lo regalan a uno como el Espíritu quiere.

Garantía es, ver un nombre y una mujer santa, que se parecen a Cristo, que es justo; porque la justicia venció a satanás.

Fue la obediencia  que venció a satanás.

El Poder más grande que viene del Trono de Dios; es la obediencia y la justicia.

Por perder la obediencia y la justicia, Adán se convirtió en el padre de una raza caída.

Por eso lo más importante es ser obediente y justo.

Cuando caminamos con el Señor, y llegamos al punto de ser obedientes y justos a él, es imposible que en nosotros no se manifieste; la prosperidad, la sanidad, el poder y la gran Gloria de nuestro Dios.

Podríamos tener todos los milagros y no tener su imagen, su carácter; pero no podríamos  tener su carácter y no tener todo su poder.

Siempre busque cómo enderezar su vida.

¿Hacia dónde se dirige la iglesia?

  • Se dirige de su estado natural, a un estado espiritual que nos permite introducirnos al mover pleno del Reino; donde la iglesia tendrá todo poder, como Jesucristo lo ha declarado.
  • Una iglesia madura entra en la plenitud de la herencia, de tal manera que no hay nada que no sea de la Casa del Padre o del Reino de Dios del cual no disfrute.

La gente que va a nacer de nuevo, en este tipo de iglesia que estoy dibujándole; no necesitará el proceso que nosotros tuvimos de preparación, porque nacerá oyendo principios del Reino.

Nacerá oyendo cuáles son las demandas del Reino y sabrá que este es un asunto de obedecer o no.

Y si lo hace o no, determina cuál va a ser el resultado en su vida. Cuál a va ser su destino.

La iglesia a la que se le predica el Reino directamente, podría llegar a entender un día que podría llegar a tener a Jesús como amigo; pero lo que primero se le ministra es que Jesús es su Rey.

Que a Jesús no se le objeta, que a él se le sigue por obediencia, que se le honra en todo lo que hacemos.  Y eso hará que la gente cambie por decisión y no por manipulación, donde le indican qué hacer para que le vaya muy bien.

Vamos a encontrar gente que se convierte hoy a Cristo; que hace en su vida a Cristo su Señor; no su salvador.

La oración que hacemos para que un perdido salga del mundo es: “Repite conmigo: “Acepto a Cristo como mi salvador”; no, así no era.  No sé de dónde lo sacaron.  En ese orden nunca aparece en la Biblia.

En la Biblia aparece: “A este Jesús, al que ustedes crucificaron y mataron, Dios lo hizo Señor y Cristo”.

Si yo le digo: “Te acepto como mi Señor, el dueño de mi vida”, automáticamente la salvación se va a producir.

¿Por qué?

Porque si ahora le pertenezco al Señor que dio la sangre; la sangre es el precio para mis pecados.

Ese es el evangelio del Reino.

Entonces aquella persona que acepte a Jesucristo como su Señor, entenderá las implicaciones de obediencia que tiene para su Señor.

Entenderá que ha hecho con Dios una transacción en la que el precio fue su vida, ya que el precio que Jesús también pagó, fue su vida.

El evangelio del Reino plantea una transacción de vida por vida.

“Señor te entrego mi vida, cargada de pecados, debilidades, incapacidades, impotencias; a cambio de tu vida.  Completamente limpia, justa, sana, libre.  Y al recibir tu vida, mi obligación es representarte en esta tierra, viviendo ese estilo que tú has propuesto”.

De otra manera, sigo muerto.  Sigo sin vida espiritual, sigo sin la aplicación de la sangre, mis pecados no han sido borrados, y la evidencia está en que no ando en nueva vida.

Me salí del entrenamiento solamente para explicar y ampliar, que en este tiempo la gente que acepte a Jesús como Señor; entenderá como nunca antes lo que es nacer de nuevo, (que es entrar en otra vida, o de lo contrario estoy jugando con Dios.

Y por jugar con Dios, ni lo ofendo ni lo engaño, me engaño yo, creo ser de un grupo al que no pertenezco realmente, porque no hay nada en mí que se identifique con aquel que digo yo ser parte).

En cualquier lugar donde quiera entrar, lo primero que me van a decir es: “Identifíquese”.

Si no tengo cómo identificarme como un hijo de Dios, si mis obras, mi camino y mi estilo de vida no me identifican con el Hijo de Dios; un demonio no me va a obedecer porque no tengo autoridad sobre él.

No voy a poder ejercer nada en esta tierra lo que la Biblia dice que un hijo puede ejercer; porque no tengo identificación.

No puedo entrar a un país ajeno y hacer lo que es propio de los nacionales.  No tengo identificación con ese país.

Hacer de Jesús Señor para ser salvo, me convierte en un ciudadano de otro país.  Debo vivir según sus leyes y según sus normas.

Este es el evangelio del Reino.

Este es el evangelio que va a ser predicado en este tiempo.

Así la gente entenderá lo que significa ser salvo con todas sus implicaciones.

¿Cómo puede ser que para ser secretario o recepcionista en un lugar, usted tiene que presentarse con una serie de requisitos que llena para poder aplicar; y pretendemos nosotros entrar al Reino de Dios sin ningún requisito para llenar; solo porque se nos dijo que la salvación era gratuita?

La salvación solo es gratuita en el sentido de que no había forma que la compráramos. Y ahí termina lo gratuito.

Si no doy mi vida a cambio de la vida de Cristo que recibo, si no me crucifico con él, no resucito con él.

En este tiempo esto hay que clarificarlo a la gente, porque ellos tienen que tomar una decisión muy trascendental, tanto que le sacará del reino de las tinieblas y le llevará al Reino del Amado Hijo.

El tiempo para trabajar y vivir a medias, coquetear un poco con Dios, en el culto, las iglesias, en la congregación y un poco con las cosas de este mundo, simplemente va a ser tiempo perdido, un desperdicio de vida, un desperdicio en el propósito que Dios tiene para cada ser.

Una iglesia espiritual hacia la que vamos, una iglesia de Reino, va a poder ver por la correcta predicación del evangelio completo; gente crecer rápidamente.

Con solo que usted diga: “Muerto para el mundo, más vivo para Dios”, ya no hay muchas preguntas que usted pueda hacerse, si es malo o no es malo; con solo eso, usted va a quedar muy definido de cuál es el camino que tiene que seguir.

Hemos vivido como en una pura fiesta, por eso el nivel de victoria muchas veces es discutible en el pueblo de Dios. Porque nos sentimos como si estuviéramos en una fiesta; tomo de la mesa de Dios y tomo de la mesa de Babilonia.

La única forma de que la iglesia llegue a cumplir los requisitos de una iglesia santa, sin mancha, sin arruga es siendo resplandeciente con la Gloria misma de Dios.  Esto es lo que nos espera.

Esto es algo glorioso.

Que la gente nueva sepa, que entró a un lugar y sin necesidad de vernos con vestiduras blancas, digan: “Aquí lo que se respira es limpieza, es santidad, es un ambiente que no he sentido en ningún lugar de la tierra”; esto por el nivel de entrega que hemos llegado a tener para con Dios.

Cuanto más te entre al corazón el Reino de Dios, más le vas a dar y le vas a querer dar a Dios de tu vida, hasta no quedarte con nada.

La mentalidad de las personas que entran en este tiempo a la iglesia y las personas que ya están en la iglesia, pero que están recibiendo el mensaje del Reino y que están en un proceso de salir de lo carnal a lo espiritual; esa mentalidad que tienen va a ser ajustada al Reino.

De la misma manera que usted un día fue católico, y después le predicaron a Cristo y usted se hizo cristiano, y no tuvo que pasar por ser judío, para convertirse cristiano, sino que usted simplemente escuchó la verdad, tomó una determinación y fue trasladado.

De la misma manera en este tiempo la gente que se convierta va a ser trasladada directamente del mundo, al Reino.

Porque ese es el plan original, de eso es lo que habla la Biblia.

No de un tiempo de cristianismo donde usted va viendo, qué le va a dar al Señor ese día, donde usted va pensando cuáles son las áreas que le va a permitir trabajar.

¿Cuánto tiempo ha perdido la iglesia en ese campo?

Diciéndole al Señor: “Hoy estoy espléndida, te voy a dar dos llaves de las puertas de mi casa para que operes ahí”.

Y ahí se queda Dios trabajando en esas áreas y en otras no.   Eso se va a terminar cuando la gente entienda dentro de la iglesia y la misma que va entrando por primera vez, que hay que entregar todo el llavero, hay que entregar la casa, usted no se puede dejar ninguna llave, todas le pertenecen a Dios.

Es un alivio entregarle todo.  Es decirle a Dios: “En tus manos encomiendo mi vida, mi futuro, mi pasado, todo lo que tengo por resolver”.

Pedro en un momento dado recibió esa revelación. Le costó porque él era judío, pero en un momento dado él recibió una revelación.  Por eso le digo que cuando el elemento profético está presente, cosas que usted no entendió por mucho tiempo, las llega a entender.  Y Dios las va a usar para que tenga entendimiento.

Pedro por ejemplo entendió, en un momento por revelación, que los gentiles al convertirse al Señor, no tenían que hacerse judíos. Que podían entrar en el Reino del Señor de inmediato.

Dios le tuvo que dar una cátedra directa y él así aún objetaba, hasta que la revelación le vino.

Pedro está ayunando, obviamente está buscando de Dios.  Se va para la azotea para entregar el ayuno, y está a punto de entregarlo, cuando le viene esa revelación.  Él acepta aquello cuando Dios tajantemente le dice: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú, común”.

Luego le da otra instrucción: “He aquí unos varones te esperan, no dudes, (porque ya el Señor sabía que no era muy fácil de convencer) en ir con ellos, porque fui yo quién lo envié”.  Los animales en el mantel, los hombres que venían a buscarle, y la casa donde él entró, fueron suficiente.

En este tiempo es muy necesario para nosotros la acción profética.

Para que reciba el oficio profético revelación, pueda traerlo a la iglesia, pueda activarlo sobre la iglesia y ésta entre; no necesariamente sobre cosas nuevas, porque algunas cosas no son nuevas.

Son nuevas solo en el sentido de que en esa iglesia específicamente nunca se habían hecho.

Pablo fue otro que recibió una revelación sobre la Sagrada Escritura:

  • Que la iglesia era más que iglesia.
  • Que la iglesia era el cuerpo de Cristo.

Hoy nosotros estudiamos lo que está en la primera carta de Corintios 12 y nadie objeta ni pone dudas, pero nunca se había hablado de la iglesia como un cuerpo.

Fue una revelación que recibió Pablo, porque él antes de ser apóstol era profeta.

En hechos 13 había en Antioquía un equipo de profetas y maestros, los cuales ministrando al Señor, habló el Espíritu y dijo:

“Sepárame a Saulo y a Bernabé para la obra que les tengo en el ministerio”.

Dice ahí que había profetas y maestros, Saulo estaba ahí.

¿Cómo fue que Pablo recibió su llamado?

¿Quién lo llamó?

  • Dios directamente a través de revelación.

Era un hombre de revelación.

Como profeta él recibió la Palabra que nunca antes alguien la había hablado.  Y es la que nos narra más adelante en la carta a los efesios.

Efesios 3: Habla de un ministerio que no le fue dado antes a nadie; sino que por Gracia de Dios le fue entregado a él.

Efesios 3:5 “Misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios, que los gentiles son igualmente herederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús, porque entraron en el evangelio”.

Esto fue una bomba en ese momento.

Efesios 3:10 “El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales”.

Por primera vez la iglesia oye, que ella tiene una función de hablar y notificar; cosas que Dios decidió y solucionó.

Resoluciones y decretos de Dios en el tercer cielo a los principados y potestades.

En Efesios 1 Pablo dice que el Señor dio a los principados y a las potestades y a todo señorío en esa tierra, en ese siglo y en el venidero; una cabeza.  Y esa cabeza es la iglesia.

Dice en Efesios 1:20: “El Señor Dios dio por cabeza a Jesucristo y a la iglesia que es su cuerpo; y la iglesia está sobre todo principado y sobre toda potestad”.

Ya en el capítulo 3 de la carta; a Pablo le es revelado para qué.

  • Para que la iglesia dé a conocer y notifique a principados y potestades lo que Dios ha resuelto.

Expliqué todo esto para que se entienda que, la función profética en este tiempo, consiste vitalmente en tomar pasajes de la Escritura; que Dios ilumina a los profetas y les revela que es el tiempo de traerlos al pueblo y activarlos.

Es el tiempo de traerlos y lanzarlos activos sobre las naciones.

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