Home / Herramientas para desarrollar nuestra capacidad profética como pueblo

Lucas 1:5-17

Esto es algo que nosotros necesitamos, lo profetizado no es solamente algo que ya se dio y tengo que esperar, eso lo sabemos.

Tenemos que estar ejercitando constantemente las dinámicas que hacen que aquello que Dios ha profetizado venga a cumplimiento.  Y sobre todo no llegar nosotros a hacer algo que nos coloque en una posición de riesgo de aborto.

“Zacarías fue un sacerdote, que vivió cuando Herodes El Grande era Rey de los Judíos, prestaba servicio en el templo con el grupo del sacerdote  Abias, su esposa se llamaba Isabel o Elizabeth y era descendiente del sacerdote Aarón. Isabel y Zacarías eran muy buenos y obedecían todos los mandamientos de Dios.  No tenían hijos, pues Isabel no había podido quedar embarazada y además los dos eran muy viejos.

Versículo 7 Cierto día le tocó al grupo de sacerdotes de Zacarías el turno de servir a Dios en el templo.  Los sacerdotes acostumbraban nombrar a uno del grupo para que entrara en el templo de Dios y quemara incienso en el altar.  Esta vez le tocó a Zacarías entrar a quemar el incienso, mientras el pueblo se quedaba afuera orando. De pronto un ángel de Dios se le apareció a Zacarías al lado derecho del altar, cuando Zacarías vio al ángel tuvo mucho miedo y no supo qué hacer. Pero el ángel le dijo: “No tengas miedo Zacarías, Dios escuchó tus oraciones; tu esposa Isabel tendrá un hijo y lo llamarás Juan, su nacimiento te va a ser muy feliz y muchos también se alegrarán. Tu hijo va a ser muy importante ante Dios, no tomará ni cerveza y el Espíritu Santo estará con él desde antes de que nazca.  Este niño hará que muchos en Israel dejen de hacer lo malo y obedezcan a Dios.  Llegará antes que el Mesías y tendrá el mismo poder y el mismo Espíritu que antes tuvo el profeta Elías.  Su mensaje hará que los padres se reconcilien con sus hijos y que los desobedientes comprendan su error y sigan el ejemplo de los que sí obedecen. Además preparará el pueblo de Israel para recibir al Mesías”.

Hasta aquí hermanos es la versión, pero usted conoce el pasaje y todos los pormenores del asunto.

Aquí tenemos un hombre al que en suerte le tocó ofrecer el incienso.

Déjeme decirle que de acuerdo a los turnos existentes, no era muy probable que él tuviera otra oportunidad.

Dios es un Dios de tiempos, es un Dios de precisión. Y en ese momento preciso el Señor envía un ángel, de tal manera que le corresponde a él por suerte, entrar a ofrecer el incienso y se encuentra con aquella aparición que era un enviado.

Ese enviado traía una palabra.

El enviado trae una palabra.

Esa palabra tiene que ver con respuestas para Zacarías, tiene que ver con una enorme bendición que venía para el pueblo de Israel. Tiene que ver con el espíritu de Elías que iba a volver a reposar sobre un hombre y tiene que ver con que iban a prepararse los caminos para una visitación.  La visitación del Mesías.

Sigue diciendo la Palabra: Zacarías le dijo al ángel: “Mi esposa y yo somos ya muy viejos”.

¿Qué es lo que yo no tengo que decir?

Que ya soy muy vieja para que Dios cumpla lo que él ha dicho. No tengo que decir que ya no tengo posibilidades y que antes no las tuve. Que lo que quería nunca se cumplió y que por qué razón se va a cumplir en este momento.  Eso es lo que no puedo decir, comunidad profética.  Sobre todo cuando hay un enviado que me trae una palabra y que me dice que Dios es el que lo envía para hacerme conocer que se va a cumplir aquello que antes no se cumplió.

Debe de entender que le estoy hablando a usted.

Entonces él dice: “Mi esposa y yo somos ya muy viejos, ¿cómo sabré que esto pasará tal y como dice?”

Entonces es cuando el ángel le recuerda dos cosas: “Mi nombre es Gabriel”

Gabriel significa: El que está delante de Dios.

Entonces el ángel le dice:

  • Yo soy Gabriel
  • El que está delante de Dios

Estoy delante de Dios significa: Si Dios me envía con una palabra, Dios no es hijo de hombre para que mienta, no es hombre para que se arrepienta; cuando Él dice es porque va a ejecutar.

No importan en ese momento todas las situaciones fallidas, las frustraciones, los chascos que se ha llevado Zacarías junto con Elizabeth, no importa que el tiempo transcurrió, ni que es el mejor momento para una mujer dar a luz.

El punto es que cuando Dios determina algo, usted y yo tenemos que ponernos de acuerdo con lo que Dios está determinando.

La única razón por la que traigo esta palabra a usted y no una Escuela de Profetas, es porque el pueblo de Dios está recibiendo profecía como nunca en este tiempo y lo que está recibiendo lo tiene que anotar: “Dios dijo, Dios dijo, Dios dijo”, y eso lo tiene que llevar en oración.

En su alabanza usted no se quede pensando: “¿Qué digo, cuál canción canto?, no, diga: “Gracias Señor por lo que tú has dicho que viene sobre nosotros, te alabo porque ya me veo con ese vestido puesto, te alabo porque me veo en ese lugar que tu profetizaste en el que yo voy a entrar, te alabo porque todo lo que tú dices es una realidad, Señor este es mi momento, si tú lo dijiste no tengo ninguna consideración humana al respecto, todas las consideraciones son divinas en este momento porque esa palabra no salió de mi corazón,  salió de tu boca”.

Lo importante es que nosotros veamos cuál es la actitud  en ese momento de Zacarías para que aprendamos algo.

¿Cuántos son sacerdotes?

¿Cuál era la profesión de Zacarías?

¿Era profeta o era sacerdote?

  • Era sacerdote.

¿Cuántos son sacerdotes?

Pero tienen que evolucionar y cambiar genética en este tiempo porque estamos en tiempo profético, ponerse en modo profético no en modo sacerdotal.

Entonces tenemos un hombre que dice la Biblia que junto con su esposa siempre habían obedecido a Dios en todo y que eran muy buenos, dice la versión que leí.

Usted puede ser muy bueno, haber dado un gran testimonio, ser el tipo de persona que nunca le falla a Dios,  y que él está agradado de usted y sin embargo para que se cumpla algo; que tiene que operar un rompimiento en el mundo espiritual para venir; usted necesita pasar de una genética a otra.

Entonces Dios lo que le demanda a usted es que pase de sacerdote en este tiempo, aparte de un pueblo profético que tiene el espíritu de Elías sobre sí,  y ese Poder es para traer a la vida lo que no puede ser traído a la vida.

¿Qué es lo que Dios en este tiempo nos está profetizando?

  • Devoluciones
  • Restituciones
  • Que lo que nunca por años usted tuvo, como pasaba en el caso de esta pareja; eso se va a presentar.
  • Que todo aquello que no tiene ninguna posibilidad, eso es lo que se va a presentar.
  • Que Dios va a traer a través del tiempo pasado; porque él si se puede devolver, yo no.

Pero él se puede devolver para rescatar como en la vida de Ruth y de Noemí, el tiempo pasado y va a tomar lo rescatable y lo va a traer sobre aquellos que son fieles y que tienen esa agilidad profética en este tiempo.

Entonces mi hermano, en su alabanza usted tiene que estar profetizando lo que Dios está diciendo que viene.

Usted tiene que decir:

  • Plaga no tocará mi morada.
  • No viene mal sobre mi vida.
  • No viene mal sobre mi casa.
  • Los tiempos que yo vivo son para caminar hacia lo mejor.

La Gloria postrera es algo en lo que voy entrando, no espere que se quede allá muy largo.  No es algo para el tiempo escatológico, es más; usted y yo estamos ahora participando de cosas que son parte de la Gloria Postrera.

Entonces en este tiempo nosotros vamos a tomar en cuenta, dadas estas circunstancias, lo que se presentó en la vida de Zacarías; que tenemos que ejercitar nuestra habilidad profética.

Ya usted pasó, gracias a Dios; de estar hablando de todo lo que pasa, de andar hablando del monte.  De estar hablando de toda situación que le acontece.  Ya usted pasó un grado, ya usted no habla del monte, ya ahora le habla al monte.

Ahora le va a tener que profetizar al monte, para que éste sea removido y sea reducido a tamo, sea reducido a nada.  Esto es lo que está en la Palabra, ahora sí en el libro del profeta Zacarías, que no es el mismo.

El Profeta Zacarías nos presenta un pasaje en el que Josué habla y le dice al monte, le profetiza al monte: “Oh monte tú vas a ser reducido a nada”.

Entonces tenemos que estar en este tiempo profetizando a todos los obstáculos, a todas las dificultades.

Esa es la forma de nosotros, no de evadirnos; sino la forma de nosotros tomar posición profética para poder tomar aquello que el Señor está profetizando, de lo contrario no lo podremos tener.

Dios en un acto de misericordia, hace que el ángel deje mudo a Zacarías.

¿Por qué razón?

Porque en este momento lo que declaremos puede abortar lo que Dios quiere venga a su vida.

Entonces, este es un tiempo para que nosotros tomemos de esta palabra y empecemos a hacer todo lo contrario.

Dice la Palabra que Zacarías permaneció mudo, engendró mudo y cuando le nace a Elizabeth el bebe, a él le preguntan cuál va a ser el nombre, manda a traer una tabilla; y ya para entonces él sabe, ya no hay lugar a duda.

Qué tremendo, cuando el ángel le habla y le da el anuncio y él no le cree, le dice: “Vas a quedar mudo a partir de este momento, pero lo que te he declarado, se cumplirá a su tiempo”.

Usted puede ponerlo en tela de duda, entonces va a ser un tiempo difícil para usted.  Porque fue un tiempo difícil para Zacarías, pero si en vez de que él estar mudo; profetizamos lo que el Señor está diciendo, va a ser para nosotros un tiempo mejor.

Este hombre tuvo que permanecer mudo, engendró en aquella mujer ese bebe y cuando empezó a ver a aquella mujer desarrollando la gestación, supo que lo que el ángel había dicho, ya estaba en cumplimiento.

Pero ya no podía profetizar, estaba mudo.

¿Cuándo es que se va a cumplir lo que el Señor está profetizando?

A su debido tiempo.

Y no es tiempo largo.

Es mejor tener una buena actitud y adiestrarse proféticamente sobre lo que el Señor está diciendo.

Le trajeron la tablilla donde él va a escribir;  toda la gente dice: “Va a escribir Zacarías”, porque esa es la tradición.  Y cuando él tiene en su mente lo que va a escribir y pensó: “El ángel me dijo que era Juan”, entonces cuando escribió: “Juan”; se le abre la boca.

Cuando empezamos a hablar lo que no ha venido pero que Dios ha dicho; hemos pasado de una genética a otra.

Entonces la gente que no tiene tu genética no va a entender por qué te atreves a hablar las cosas que hablas. Pero vas a entender que es eso o quedarte mudo, o abortar lo que Dios está diciendo.

¿Para qué?

Para después ver que alrededor de nosotros hay otros que reciben, heredan, le es devuelto y les es restituido todo aquello de lo que dudaron ellos.

Porque lo que Dios está anunciando, será cumplido a su debido tiempo.

A partir del momento en que escribe el nombre de su hijo, y empieza a hablar, también empieza a profetizar.

Ya no es el mismo Zacarías, ahora es el profeta Zacarías; porque comienza a hablar diciendo: “Y tú niño” y comienza a soltar la palabra profética.

Y después de soltarla sobre el niño que es Juan, que más adelante llamarían: “El Bautista”; comienza a profetizar también acerca del Mesías.

Cuando nosotros empezamos a hablar lo que Dios está hablando, sobre nosotros y dentro de nosotros, empieza a correr la unción profética.

Es alinearse a lo que Dios está hablando de lo que estamos hablando.

No es lo mismo la palabra de un sacerdote que la palabra de un profeta.

Los sacerdotes eran relevantes en el Antiguo Testamento, pero eran más relevantes los profetas.  Y en este tiempo el Señor nos está llamando para que caminemos en lo profético.

Tres herramientas que nos van a ayudar para desarrollar nuestra habilidad profética:

Ezequiel 1:1-2

Ezequiel estaba en medio de los cautivos,  los cielos se abrieron y “Vi visiones de Dios”.

Lo que en este momento está confundiendo a la iglesia del Señor es lo que está viendo.  Lo que en este momento confunde, asusta, amedrenta, desalienta y le está drenando la fuerza al pueblo de Dios, es lo que está viendo.

¿Qué es lo que está viendo?

Que quiero hacer algo pero no puedo.

Que tengo un sueño que no puedo realizar.

Que no tengo los recursos para seguir adelante, que tengo un déficit en todo lo que tiene que ver con mis necesidades.

Lo que está viendo el pueblo de Dios es lo que hace que el pueblo se confunda.  Pero dice la Palabra que estando Ezequiel; estamos hablando de un profeta; en medio de los cautivos, en Babilonia, los cielos se abrieron.

Este es el tiempo que el pueblo de Dios tiene que entender, que es más propicio para que se abran los cielos sobre su vida, por una sencillísima razón; estamos en una situación donde hay demasiadas cosas que nos tienen cautivos.  Ya no estoy hablando de pecado.  Estoy hablando de limitaciones.

El cautiverio es un estado de limitación.

Hay gente que como dije, está limitado en lo básico, está estancado y no puede avanzar porque no es lo básico lo que le falta, sino que le falta la liquidez para poder ir más allá.

Esa es una realidad de cautiverio.

Pero el Señor quiere que nosotros veamos más allá.

En medio de los cautivos había un profeta y a él se le abrió el cielo.  No dice que a los demás que estaban cautivos, vieron los cielos abiertos.  Quien ve los cielos abiertos es el profeta.

Quiero que usted entienda que la situación que está viviendo en este momento es lo que propicia que se le abran los cielos.

Esto es lo que debe usted estar ordenando: “Que se abran los cielos”, sobre su vida en medio de esa situación que puede calificar de caótica.

Usted puede decir que ya está cansado de esa situación de que no le alcanza, de que nunca es suficiente, que está cansado de pensar y esperar cuándo es que se va a abrir una puerta o le va a llegar una oportunidad que no parece llegar.

Dios lo habló y esto se cumplirá a su debido tiempo.

Esto no lo puede entender el creyente natural, por esa razón venimos predicando que estamos llamados a vivir en medio de una dimensión sobrenatural.

Lo sobrenatural es lo que usted debe de buscar porque es allí donde tiene usted asideros para ver concretarse todo lo que Dios está diciendo.

Dios no opera en lo natural, opera en lo sobrenatural.

Necesitamos entender, los cielos se pueden abrir y se deben abrir en este momento, en esta situación que está viviendo ahora.  Allí dice la Palabra que el profeta vio visiones de Dios.

Usted va a ver en este tiempo el Dios que tiene como lo vio en este día.

Dios cumplirá a su debido tiempo lo que él ha declarado y eso es pronto.

Usted tiene que llenarse en este tiempo, no de optimismo;  se tiene que llenar de fe, de lo que Dios está diciendo.  Y tiene que ir viendo que siguen sucediendo cosas que nos sirven para afirmarnos en lo que estamos determinando creer.

Así que,  de aquí en adelante usted va a manejar una máxima:

  • No importa qué situaciones me tengan retenido.
  • No importa qué situaciones me tengan estancado.
  • No importa que sienta que en este tiempo estoy esclavizado a algo.

Dios habló.

Solamente dependo de que se me abran ahora los cielos, porque voy a ver las visiones de Dios.

Ezequiel 2:9/ 3:1-2

HERRAMIENTAS:

  • En medio de las situaciones de cautiverio es que se abren los cielos y recibirás la visión de Dios.

Esto significa que Dios utilizará la prensa de las circunstancias que estés atravesando, para hacer que salga de la oliva que eres tú; la mejor calidad de aceite que representa la unción para romper cualquier yugo que está sobre nuestra vida.

Ese yugo de escasez, ruina enfermedad; ese yugo usted lo va a romper NO con una unción que viene de afuera sino con una unción que sale  de adentro.

¿En qué momento es que sale la unción de adentro?

  • Cuando me someto a ese tipo de situaciones que son como aplastantes. Eso es lo que necesito, la prensa de las circunstancias.

¿Cómo se llama la tuya?

-La de Zacarías era la vejez.

¿Cómo se llama la tuya?

  • Mis papás no pueden, no tienen y no me dan.
  • Mis papás no me van a ayudar.
  • Tengo que velar por los míos y no estoy saliendo.

¿Cómo se llama la prensa que en este momento está operando, para que salga de ti la unción que va a podrir ese yugo?

La gente tiene diferentes maneras de interpretar las cosas.

Usted debe de comprender los tiempos e interprete  adecuadamente las situaciones que le están viniendo.

Este es un tiempo para que minimicemos la operación del diablo y digamos que él solo puede servir cuando el Señor se lo permite.  Él sirve a los propósitos de Dios en nuestra vida.

Siéntase a través de lo que usted está viviendo, como ese atleta que se pone una bolsa de piedras en la espalda, y se va a correr cuesta arriba porque tiene que desarrollar resistencia.

Siéntase usted como la persona que tiene unas pesas de arena pegadas a las pantorrillas, porque necesita aumentar mayor altura al momento de brincar.

Usted tome las situaciones que está viendo y diga: “Utilizaré esto para que la unción salga a flote para que quiebre todo yugo del enemigo”.

Estamos por dejar atrás el decirle a las cosas que nos están pasando, que están sobre nosotros.

Este es el tiempo de decirle: “Cada una de esas situaciones obran para bien a todos los que aman al Señor, a todos conforme a su propósito han sido llamados”.

José no hablaba mal, Daniel en el foso de los leones no hablaba de esa manera, Sadrac, Mesac y Abegnego tampoco hablaban mal cuando estuvieron dentro del horno; porque ellos entendían este principio que les estoy enseñando a ustedes.

  • La prensa para nosotros sacar la unción son las circunstancias que estamos viviendo.
  • Hombre lleno del Espíritu, Zacarías, con muy buen testimonio delante del cielo, pero que no tenía capacidad para profetizar, no tenía capacidad para hablar lo que Dios quería traerle. Por eso necesitaba desarrollar su capacidad profética.

Esta es la situación en la que se quedan trabadas muchas profecías personales, sobre congregaciones y sobre naciones.

Dios habla proféticamente y espera que la gente se desarrolle proféticamente para sostener esa palabra en alto hasta el momento en que tenga que venir a cumplimiento.

Entonces la gente oye la profecía y se queda ahí, esperando.

Este tiempo es para que usted entienda. Lo que está sucediendo es para sacar de usted lo mejor.

Dios va a cumplir lo que él ha declarado.

Si pasamos a Ezequiel 2:9 y Ezequiel 3:1-2 en adelante, usted se va a encontrar allí con algo importante

La segunda de las herramientas es el profeta apareciéndosele un rollo.  Él escucha la voz de Dios, aparece un rollo, le dicen que se tiene que comer el rollo, el hombre se lo come y llega entonces a su vientre.

¿Qué significado tiene esto?

Yo no puedo recibir lo que Dios está profetizando, por el oído físico; si lo dejo ahí, se me desvirtúa o se me olvida o pierde el poder.

Lo que necesito es oír la Palabra, comer esa palabra y digerirla.  Llevarla a mi vientre, allí se convierte en parte mía, no en algo que me comí hace unas horas.

¿Cuál es la tarea para nosotros?

Entender que la palabra profética que se nos ha hablado; hasta que no se convierta en parte nuestra, no es material para cumplimiento.

Aquel hombre se fue mudo, pero engendró en la mujer.

Y la mujer entonces empezó a gestar la palabra que el ángel había enviado.  Hasta que llegó el tiempo de alumbrar esa palabra, como sucedió después con María.

Necesitamos entender: Versículo 3 y 4:

  • Alimenta tu vientre con la Palabra que Dios te está hablando.

Ejemplo: “Tú has dicho; esto es lo que yo como, Señor tú lo declaraste; con esto yo me alimento.  Señor, esto es lo que me nutre a mí, mi espíritu y mi alma, por lo cual no viene desaliento; porque yo sé lo que estoy comiendo, sé lo que tengo en mi vientre de tu palabra estoy lleno”

Dice la Palabra: “Comí y fue a mi boca dulce como la miel”

“Hijo de hombre”, le dijo la voz que le hablaba, “Entra en la casa de Israel y habla con mis palabras”. 

Quiere decir que él oyó las palabras; se comió el rollo, se nutrió su vientre, se llenó su vientre.  Hay otra versión que dice: “Llena tus entrañas”.

Es el lugar donde se produce la gestación.  “Llena tus entrañas con la Palabra”.

Después de haberme comido la Palabra, la puedo usar con mi boca y no va a ser mi palabra sino la Palabra de Dios.

Cuando declaro la Palabra que Dios ha venido hablando, no la declaro de una manera hueca y vacía; la declaro como aquel y aquella que ha procesado esa palabra dentro de su vida; al punto que ella hizo al lado a todos los órganos vitales para crecer dentro de mí.  Y es lo más poderoso y lo más importante en ese momento; es la prioridad de mi vida.

Lo contrario podría ser, que recibo la Palabra, la tengo allí, pero resulta que todo lo que está alrededor pelea contra la palabra, hasta que la hace abortar.

Vamos a determinar: “En mi vientre la voy a mantener, eso me va a alimentar a mí”.  Y entonces cuando salga por mi boca, no va a ser una palabra que me dijeron, va a ser una palabra  procesada que salió de mí.  Cuando salga será la Palabra de Dios.

¿Qué es lo que tengo que comerme?

¿Cuál es mi rollo?

  • Mi rollo es lo que Dios está diciendo ahora.
  • Mi rollo es que él dice que voy a experimentar devolución.
  • Que voy a experimentar restitución.
  • Que voy a experimentar posicionamiento, que si Dios quiere mover, puede mover todo lo que quiera mover, sean hombres, sean personas, sean reyes, para establecerme a mí.

Voy a comer el royo de lo que Dios está diciendo.

Dios está diciendo:

. Que me va a acelerar en el cumplimiento.

.Que me voy a encontrar en medio de situaciones ventajosas en este tiempo que van a contribuir con la aceleración del cumplimiento.

.Que me va a restituir los años.

.Que si me tomó mucho tiempo llegar ahí, que cuando llegue el Señor me multiplica los años para que me goce y para que celebre.

.Que no habrá enemigo que no ponga debajo de mis pies.

.Que mi tierra que no me daba cosecha, me va a dar en abundancia.

.Que no habrá esterilidad en ninguno de mis sueños y mis proyectos que tuve a lo largo de mi nueva vida en Cristo.

.El Señor me lleva a mí a plenitud.

Con todo eso me alimento cada día, por eso no hay desaliento, vea lo que vea y pase lo que pase.

Aunque crea que gano un poco y luego lo pierdo, digo que dentro de poco no será así.   Porque tú Señor lo dijiste y le creo.  He alimentado mi vientre espiritual con lo que Dios ha estado declarando.

¿Cómo salto de mi infancia profética?

Ezequiel 37

Porque eso era lo que Zacarías era.

Ahora tenía la genética de un profeta pero estaba apenas empezando.

Cuando usted oye lo que Dios le ha venido hablando, ya no ocupa que ningún profeta le venga a decir nada. Ya usted tiene palabras para rato.

Si la gente habla en otros contextos, usted se mete a internet y descubre que están hablando lo mismo.  Entonces usted dice: “Para qué pierdo mi tiempo, ya tengo mi palabra”.

Sé en el tiempo en el que estoy y sé que se va a cumplir en el tiempo preciso.

Ezequiel 37:1 “Y la mano del Señor vino sobre mí”

En la Biblia siempre dice eso acerca de los ungidos.

Nosotros estamos en ventaja en el sentido de que a mí, no me viene la mano, tenemos el Espíritu del Señor adentro.

Estamos en un mejor pacto, en una situación de ventaja, ya.

¿Qué significa que la mano del Señor vino sobre el profeta?

  • Que la mano de Dios ejerce control sobre él. Tanto que él no va, a él lo llevan.

¿De qué estamos hablando?

Un profeta salta de su infancia profética a su madurez profética y máxima efectividad profética, cuando la mano de Dios ejerce control sobre su vida y le mueve.

“La mano del Señor vino sobre mí y me llevó”.

No voy a hacer algo para Dios porque es bueno, voy si la mano de Dios me lleva.

Espero que la mano de Dios me meta en lo que me quiera meter.

Tal vez usted no ha ido a un valle de huesos secos, yo sí.  Me refiero a situaciones donde no han nada que hacer. Donde la situación no tenga salida, no tiene futuro ni oportunidad.

¿Se ha encontrado usted así?

Al frente de una situación conyugal, o con un hijo en drogas o en una situación económica donde le llevan ya su casa para el banco.

Dice la Palabra que, a él le pone la mano el Señor; no cualquiera, y lo mueve a una situación cero posibilidades.

¿Usted ha podido detectar que es el diablo quien lo tiene de cabeza en aquello en lo que está en este momento, o que es Dios;  que su mano la puso sobre usted y le llevó a ese lugar con un propósito específico para que haga algo por ese lugar, y  le de transformación a las condiciones que ahora no existen allí?

Porque usted ve una situación insalvable, como algo que lo está hundiendo y lo está perjudicando espiritualmente, cuando realmente ese es el lugar donde Dios le ha puesto porque él quiere que eso no se quede como está sino que cambie al son de la Palabra que sale de tu boca, pero que no es cualquier palabra que sale de tu boca.

Sino al son de una palabra que te comiste el rollo primero y lo llevaste para nutrir tus entrañas y luego cuando hablaste Dios dijo: “Habla con mis palabras porque ya las tienes, habla con mis palabras porque ya tienen sustancia, porque ya tienen el ingrediente necesario para romper lo que tiene que ser roto y sacar el producto de esa palabra que pronuncié”.

No es sencillo que la mano de Dios te mueva.

Tres pilares que sostienen a una persona profética.

Tiene que velar porque esto sea una realidad en su vida.

Para que se desarrolle tu capacidad profética:

  • Necesitas profundizar en adoración.

Presentarte delante de Dios adorando, no cantando.

Que te desnude el Altísimo.

Que te derrames tu alma y tu corazón en adoración.

No es que te pares ahí y que no sabe uno si se te puede parar un zopilote.

Es dejar esa pasividad y entrar en ese nivel de sinceridad, de entrega y de corazón contrito y humillado, el cual no será despreciado. Es el tipo de adoración al nivel de mayor humillación.

  • Una vida de intercesión.

Porque si tú no intercedes suficientemente por la familia, jamás tendrás la sustancia para profetizar el levantamiento y el cambio en la vida de esa familia.

Todo aquello por lo que tú quieres que el Señor te use y que suelte sus palabras con sustancia a través de ti;  tiene que ser dependiendo del grado de intercesión en el que te metes por aquella situación.

Interceda por cosas específicas sobre las cuales usted quiere oír al Señor que le diga: “Hijo de hombre, ¿se irá a quedar eso como está o eso se puede mejorar? Y tú le puedas decir: “Señor, estoy listo.  Lo que me digas que haga, eso haré”, y Dios te va a decir entonces: “Ahora suelta mi Palabra”; y aquello entonces, va a cambiar.

Te das cuenta que es un tratamiento importante; adoración, intercesión.

  • Convertirte en un emisor de la Palabra.

Di la Palabra que Dios está hablando.

Replica la Palabra que Dios ha hablado.

Declara la Palabra, declárala constantemente.

Declara:

  • Lo que tiene que venir y entrar por la puerta de tu casa.
  • Que se tiene que hacer Rehma y real en la vida de cada uno de tus familiares, si hasta ahí le llega la unción.
  • Sobre la nación si la quieres ver totalmente transformada.
  • Adoración, intercesión y ser un emisor de la Palabra.

Dios entonces, con estos tres pilares va a trabajar la vida tuya.

Y cuando él te diga: “Declara porque esto es lo que voy a hacer, vas a hablarle a lo muerto, a lo que no puede ser, al hijo que no pudo nacer; vas a hablar al cuerpo podrido. Le vas a hablar al muerto que Dios te diga.

Para eso necesito una relación con el Señor donde él me diga: “No es todo muerto, es aquel muerto; no son todos los matrimonios los que se van a restaurar; es aquel matrimonio.  No es que va a venir por allá el dinero, el dinero que aquel sinvergüenza te robó; va a venir de otras fuentes”.

Es él el que te tiene que decir.

Dios va a hacer cosas tan maravillosas que tu sustento y tu devolución, va a venir de la mano que no te lo robó.

Desarrolla tu capacidad profética.

Cambia tu genética, porque resulta ser que Dios es secuencia y nosotros somos de ciclos repetitivos.

Entonces usted y yo estamos muy contentos con que sacerdotes y el Señor dice: “Sí, pero los sacerdotes tienen que evolucionar a convertirse en un pueblo profético”.

“Fueron halladas tus palabras en mi boca y yo las comí, fueron dulces a mi boca y amargaron mi vientre”

Esa amargura de vientre no es lo que usted supone, es la expresión para declarar un proceso que se inicia.

La palabra profética no es para mantenerla en un rango superficial; hay que dejar que penetre en nuestra vida, que penetre en nuestros sentidos, que pueda más que nuestro ser interior y sus voces y sus ruidos internos.

Al Señor le encantará escucharte en medio de tu habitación, en la noche, en la mañana, en el centro de tu sala, en el momento donde te encuentras solo, decirle: “Señor, creo lo que has dicho, dijiste esto; lo creo, quiero que sepas que lo creo.  Quiero emitir la palabra que tú soltaste sobre mí una y otra vez, En tu Presencia Señor, declaro la lista de todas las cosas. Porque no quiero olvidar ni una sola de ellas, porque sé que todo lo que tus labios han pronunciado; todo sin duda alguna, se cumplirá”.

El Señor dijo: “Se van a dar situaciones de oportunidad que hace reversa.  Usted cree que se le había ido, pero no, el Señor va a hacer que haya reversa de esas oportunidades y usted va a tomar en el tiempo señalado de esas oportunidades, en el Nombre de Jesús.

Señor abre los ojos de tu pueblo.

La capacidad analítica se convierta en una capacidad perceptiva, para mirar todas las situaciones que puedan estar actuando hoy, como una prensa; para hacer sacar la unción que tiene que salir de cada uno de nosotros, para que la ruptura de yugos se produzca de lo que tiene que producirse, de una unción emanada de nosotros mismos.

Pueblo del Señor, deja de esperar en tu exterior las respuestas que en este momento necesitas, porque el Dios Todopoderoso ha guardado los tesoros de toda respuesta dentro de ti y saldrá a través de todas esas presiones o a través de grandes  desafíos  que tomará.

El Señor estará contigo si tú estás con él.

Sus Palabras se cumplirán si tú haces permanecer su Palabra en ti.

Que tu pueblo se duerma profetizando, se despierte profetizando.

Que el primer paso que den afuera de la puerta de su casa, sea profetizando.

Que al entrar en la casa lleven el poder profético.

Que mientras van y vienen en todas sus diligencias del día, y sus labores y el cumplimiento de sus jornadas y asignaciones; la Palabra profética no escasee en sus bocas.

Que no dejen que la lámpara  se les apague.

Que no languidezca la luz de lo que tú has hablado sobre tus hijos.

Porque tú levantarás su rostro, tú serás su Gloria.

Que empiecen a ver manifestaciones de la Gloria Postrera cada uno de ellos en sus vidas y en sus casas.

Te va a levantar el Señor, porque tú no estás pautado para la humillación, sino para ser honrado.

Porque Dios honra a todos los que le honran. Y tú le has honrado, creyéndole.

Todas las olas y las ondas han venido contra ti, pero tú en el Señor has persistido en su paz.

El Señor piensa en ti, planeó por ti.  El Señor va delante de ti abriéndote camino.

Serás llenado en tu boca de risa,  se mostrará la bondad de Dios sobre ti y la gente que a él no lo conoce, conocerá que has sido beneficiado por el Dios del cielo.

De tu cautiverio se abrirán los cielos, pero Dios terminará con tu cautiverio y serás entonces como aquel que sueña.

Estarás alegre.  Estarás alegre. Estarás alegre.

Doble porción por la injusticia que te cometen, alaridos saldrán de tu boca; pero de alegría y de agradecimiento, al ver cómo el Señor viene y compensa los ensañamientos de otros.

Te bendigo con la consolación de las palabras del Todopoderoso, si hay alguien que te ama, te cuida y vela por ti,  ese es el Dios al que tú has adorado y en el que has creído.  Persiste en creerle, mantente en sus palabras porque el Señor te va a sorprender.

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