Home / La integridad es un requisito para prosperar #1

Estamos viviendo uno de los tiempos más peligrosos antes de la venida del Señor. Y esto se debe a que sobrenaturalmente como nunca antes,  la Iglesia está en los momentos de mayor prosperidad integralmente hablando.

Por lo tanto la mayor tentación a vencer es la argumentación a la Palabra de Dios.Es el humanismo tejiendo con la más fina sutileza las mentes de los líderes en la Iglesia para sacar de las Escrituras principios eternos y cuestionarlos.

Es la voz suave de la serpiente diciéndole a la Eva de hoy: “Eso no sirve hoy,  eso está obsoleto;  déjame enseñarte,déjame tejerte   tu efod con mis hilos egipcios”.

Y muchos están ya con la mordedura de la  serpiente  negociando lo   innegociable, es decir;  los principios de la Biblia,  creyendo a conveniencia que todo se trata de Prosperidad Financiera  ante todo,  sin respetar y aferrarse a los principiosque dice Dios sobre ellopara apegarnos tal como lo establece en su Palabra.

Muchos piensan que dineroes  sinónimo de santidad.    Si lo tengo  es porque soy santo, y esto no es así.Me permito traerles una dirección del Espíritu Santo sobre la prosperidad que se te va  a venir encima  siempre y cuando nos apeguemos a lo que aquí está escrito;  siempre y cuando nos revisemos y cambiemos algunos; el  rumbo de nuestras vidas.

Vamos entonces al mayor ejemplo de Integridad después de  Cristo para esto.

Me refiero al santo Job.

Job 2: 11  “Tres amigos de Job, luego que oyeron todo este mal  que le había sobrevenido, vinieron juntos para condolerse de Job y para consolarle. Y alzando los ojos desde lejos no lo conocieron”

Imagínese usted ¿cómo estaría Job para que sus tres amigos al verlo no lo conocieran?   Ellos eran sus  tres íntimos amigos,  le querían verdaderamente.  Querían apoyarlo también, pero al  verlo no lo conocieron.  Por la condición en que Job estaba. Y cada uno de ellos rasgó su manto y los tres se echaron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.

Así se sentaron junto a Job por siete días y siete noches. Y ninguno le hablaba palabra alguna, porque veían que su dolor era muy grande.

Yo no sé si usted ha vivido algo así, pero aquí la elocuencia del relato nos deja ver que a pocas personas les ha ido de manera tan singular como le fue a Job.

Devuélvase por favor, al versículo 9: “entonces le dijo su mujer: “¿aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete”.

Por un lado nosotros estamos viendo aquí una condición verdaderamente lamentable en la vida de Job.  Este hombre jamás estuvo tan mal  que anonadó a sus tres íntimos amigos. Y a pesar de todo eso, dice la Palabra que no falló en su integridad.

¿Dónde reside el poder para que un hijo de Dios se levante y haga un reclamo delante del cielo?  En su integridad.

Vamos ahora al capítulo 27 del mismo libro, y a pesar de que usted creyó que Job  era el personaje central del mensaje, no lo es,  pero leamos primero:

“Después de que cada uno de sus amigos pudieron hablar, (mejor se hubieran quedado callados) porque cada uno habló como le pareció, y creyendo que lo estaban ayudando,  más bien lo estaban acabando”.

Pero donde quiero que se enfoque es donde Job habla y las palabras del capítulo 27 desde el verso uno son realmente conmovedoras, dice así:

“Vive Dios  que ha quitado mi derecho y el Omnipotente que amargó toda mi alma,  que todo el tiempo que mi alma este en mí,   y haya halito de Dios en mis narices,   mis labios  no hablarán iniquidad,  ni mi lengua pronunciara engaño.    

Nunca me acontezca   que yo me   justifique.  Hasta que muera, no quitaré de mí,   mi  integridad.    Mi justicia tengo asida y no la cederé,  no me reprochará mi corazón en todos mis días.”

Diga conmigo:   Integridad es el poder con que un justo se levanta ante Dios y reclama su parte.

¿Cuántos quieren desarrollar integridad en su vida? Vamos a aprender a manejar el concepto y a ver sus beneficios.

El ser humano tiene varios problemas.  Pero el más grande de los problemas para ser íntegro es el pecado que tiene en su corazón. Hablo del pecado que no saca.   Hablo del pecado que no ventila.Cuando un cristiano sabe lo que está bien y lo que no y no hace examen profundo de su ser interior delante de Dios;   lo que va a ocurrir es que van a ver cosas que no confiesa, que se acumulan y que van haciendo de su condición delante de Dios, una muy mala condición.

Es deber de nosotros,  delante de Dios, ir diariamente a Él y confesarle nuestros pecados. Es deber nuestro  mantenernos en limpieza y en justicia.

Al olvidarnos de este deber, por vivir en medio de una generación pecaminosa, donde el pecado es social y colectivo; póngale los nombres y excusas que quiera,  las sombras y los obstáculos para ver a Dios y su Poder se a crecentan.

Cuando dejamos de hacer lo que nos conviene, cuando dejamos de bañarnos por dentro diariamente, cuando dejamos de reconocer día a día en medio de un ambiente sucio; eso nos contamina.

Cuando dejamos de escudriñar que hicimos el  mal en nuestro corazón y sacarlo de allí a fin de que DIOS habite dentro de nosotros, elresultado es una acumulación de contaminación que hace una separación entre Dios y nosotros.

A la par de todo esto,  se va también a producir una insensibilidad  que hará  que cada día me importe menos el estado de mi corazón.

Cuando esto sucede, lo único que queda es la desaparición de nuestra cobertura.  Allí estamos desnudos, indefensos, solos, porque Dios no responde por nosotros  hasta que observemos lo que dice Proverbios:

“El que encubre su pecado no Prosperará…”¿usted quiere prosperidad? Necesita tener limpio el corazón  a diario.

“El  que sí reconoce; sigue diciendo el proverbio,  el que lo confiesa  y se aparta,  encontrará la misericordia de Dios”.  Enfrentemos de una vez la realidad del pecado en nuestra vida.

Sé que fuimos perdonados. Es posible que estemos mejor que muchos de allá afuera,  pero enfrentemos la realidad,  nosotros nos contaminamos a diario.

La realidad es,  que nosotros pecamos a diario.    Enfrentemos la realidad de que a veces adoramos a Dios y levantamos manos cuando tenemos un corazón contaminado por el pecado que hemos cometido y porque no nos hemos confesado.

De este momento en adelante, tienes que ser un discípulo obediente a este mandamiento.

Sea nuestro diario vivir de aquí en adelante, haciendo lo que la Palabra nos está diciendo. Escudriñemos nuestro corazón, escudriñemos nuestros caminos. Así como bañamos a diario nuestro cuerpo para librarlo de impurezas y mantener la salud.  Así  mismo, bañemos a diario nuestro corazón, nuestro espíritu delante de Dios, reconociendo desde lo más pequeño,  no dejemos pasar ni siquiera el mosquito; mucho menos el camello.

Solo así alcanzaremos misericordia, solo así seremos prosperados, solo así tendremos largura de años y nos irá bien en todo. Así está escrito.

Una segunda cosa que debemos de tener en mente, es que no somos agradables a Dios cuando seguimos siendo naturales.

¿Qué espera Dios que seamos?  Espirituales.  Sí,  espirituales.

La gran mayoría es gente natural,  pero usted y yo no tenemos permiso de Dios para vivir y ser naturales.  Ya sus ojos no pueden ver naturalmente, ya usted no puede analizar las circunstancias naturalmente.Usted y yo hemos sido llamados para vivir en otra dimensión, en la dimensión espiritual que es el lugar único donde se da lo Sobrenatural.

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