Home / Principios para desencadenar cambios

Nosotros no podremos cambiar nada haciéndolo a nuestra manera, ni en lo particular ni en lo espiritual.

Veamos cómo realizar cambios basándonos en 4 principios:

  1. El cambio se opera de adentro hacia afuera.
  2. El cambio progresa como las ondas expansivas: de lo local nos vamos abriendo hacia lo nacional.
  3. El cambio debe de ser total es decir integral, para que se vean afectados todas las necesidades del hombre.
  4. El cambio lo efectuará una generación formada en administración sana. Gente orientada a servir a los demás, ya que este es el patrón de Dios nuestro Padre.

Viene en este tiempo la erradicación de la rivalidad, del egoísmo y emergerán a su vez, características de regeneración en la vida de los santos.

La revelación que vamos a estar compartiendo, los santos se inclinarán fuertemente al trabajo, al perfeccionamiento, a la especialización.

Cada santo administrará su tiempo para el desarrollo personal y correrá por causas; en donde el Padre está.

No perderá tiempo porque sabrá que la creación está esperando por él.

El patrón divino está por todas partes en las Sagradas Escrituras y confío en que seamos ampliamente edificados en este tiempo a través de estas palabras.

En el evangelio de Lucas 17 vemos al Señor tratando de explicarles a la multitud cómo es el Reino.

Lucas 17: 20- 21  “Preguntando los fariseos cuándo vendría el Reino de Dios; les respondió así: “El Reino de Dios no vendrá con advertencia, ni se dirá: “Aquí está, o allá está”. Porque el Reino de Dios está entre ustedes”.

Desde el mismo momento en que Jesús está efectuando su ministerio en la tierra, empezó a decirnos que el reino de Dios estaba con y dentro de nosotros.

Cuando nos devolvemos a Lucas 13: 18- 21, leemos de esta manera.

Dijo: “¿A qué es semejante el Reino de Dios;  a qué lo compararé? 

“Es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su huerto; creció y se hizo grande.  Las aves del cielo anidaban en sus ramas.  El reino de Dios es también semejante a la levadura que una mujer escogió en tres  medidas de harina hasta que todo fue fermentado”.

El cambio de todo NO será externo en un principio, sino que lo externo será en lo final.

Cuando hablamos del ejemplo de una onda expansiva; es ver cómo va aumentando de tamaño; mientras que el Espíritu Santo va trabajando primero en el individuo, luego en la familia y de último en la sociedad. Es esto a lo que llamamos el efecto expansivo.

Todo comienza con la regeneración y si la queremos ver, necesitaremos aceptar la espada del Espíritu, y la espada de doble filo  que leemos en la Biblia.  Esta Espada está  compuesta de Antiguo como de Nuevo Testamento.

Es necesario asimilar esto y no desechar del todo al Antiguo Testamento, ya que las instrucciones para hacer nuevas todas las cosas que nos habla II Corintios 5; en donde Pablo dice: “Si alguno está en Cristo, Nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas”; este pasaje como otro en el  libro de los Efesios, donde se nos dice que debemos remplazar al viejo hombre por uno nuevo; precisamente todas estas instrucciones vienes emanadas del Antiguo Testamento.

Muchas enseñanzas desde el Antiguo Pacto son de origen normativa, donde nos va llevando por un camino de regeneración como pueblo suyo que somos.

Cuando leemos a los Gálatas también vemos cómo se nos dice que debemos eliminar de nosotros las obras de la carne; y les reitero, todas estas normas de regeneración radican en la base llamada El Antiguo Testamento.

Los apóstoles en el Nuevo Testamento no ponen una nueva base, sino que la base viene del Antiguo Testamento, está allí para que nosotros sobreedifiquemos en ese fundamento, que no es obsoleto; porque sería obsoleto el Padre.  Hablo específicamente de reglas normativas.

En el primer principio la Palabra nos dice, que mientras el heredero es niño, ni hereda ni es libre de nada; esto parafraseándolo.

Esta es una gran razón del por qué no estamos como santos  gobernando en las naciones.  Hay todavía muchos niños.

Pero veamos esto más de cerca para no  confundirnos más:

Crecer significa:

  • Aumentar de tamaño.
  • Añadir valor, sea a una persona o a algo material como las monedas.
  • Tiene también que ver con mejorar una marca si se trata de un atleta.
  • Es también Agregar una cantidad mayor de un algo.

Teniendo ya conocimiento de este significado,  podemos decir entonces que se crece en velocidad, en sabiduría, en estrategias,  en destrezas, en conocimiento.

  • Crecer entonces tiene que ver con mayores rangos,  con mayor autoridad, experiencia, con mayor credibilidad,  Influencia, entre otros.

Las cualidades del ser humano crecen.  Por ejemplo: una persona puede ser en un punto de su vida paciente y en otro no.  Podemos ver el proceso en alguien que no tenía nada de autocontrol y hoy si lo tiene; y en grande.

  • Crecer entonces tiene que ver también con desarrollo, ya que al ir creciendo en todo se van agilizando las destrezas para multiplicarlo todo también.

Otra palabra que les quiero definir, es la palabra Multiplicar.

Multiplicar significa:

  • Aumento de cantidades.

Por ejemplo si hablamos del crecimiento en una naranja, es el proceso desde que brota, pasa de ser pequeña, verde e insípida; a convertirse en mediana, grande, amarilla, jugosa y dulce. Ese es su proceso de crecimiento.

Más su proceso de multiplicarse, es que antes eran cien naranjas, y ahora producen los arboles mil naranjas.

Hay que crecer y a la par, multiplicarse también.

En su generalidad, la gente habla de que X o Y congregación crece y crece. No es así realmente.  Lo que si está pasando es que se está multiplicando, pero sin crecer.

El número de los salvados se está multiplicando y esto es maravilloso, pero hoy me quiero ocupar que equipando a los santos, demanda crecer ante todo, definitivamente.

El Padre tiene su enfoque en sus santos en términos de crecimiento ante todo, sin dejar por supuesto de multiplicarse también.

Amados santos, hay que crecer. 

El Nuevo Testamento nos habla de que la iglesia va a experimentar un ascenso que va a subir al cielo y lo dice por tres ocasiones.

En contraste con estas tres ocasiones, hay treinta pasajes que nos hablan que la Iglesia tiene que Crecer,  ¿Qué le parece? Mientras la Iglesia esté en esta tierra, mientras se presenta el tiempo de ese evento maravilloso; somos llamados por Dios a crecer.

Es mucho lo que se nos dice en la Palabra al respecto. No le voy a dar los treinta pasajes, pero si algo de ellos.

Colosenses 2 nos dice que debemos de estar Asidos a la Cabeza para poder ir creciendo en todo.

En I Pedro 2 dice que nosotros debemos de desear la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcamos para salvación.

Esta palabra salvación es la palabra del griego Zoe, que no solamente se está refiriendo al acto primario donde nosotros recibimos a Cristo y nos volvemos salvos.

Va más allá, y ya lo hemos visto con anterioridad.

Tiene también que ver con el proceso de liberación plena, el proceso de sanidad total interior externamente, el proceso de prosperidad, el  de restauración de todo aquello que a usted le fue negado, y todo aquello de lo que fue despojado. Esta es la salvación de la que nos habla el apóstol Pedro, y dice que todo esto es para que crezcamos.

Crecer para ser herederos de toda esa salvación.

Otro pasaje es Efesios 4.

Una de las funciones que Pablo da a la función del ministerio quíntuple, ya no sean niños fluctuantes llevados por todo viento de doctrinas, sino que se crezca en todo. Y creciendo en Amor.

¡Qué maravilla es ver al Espíritu Santo en todas las cartas!, enfatizando una máxima y es que todo santo debe dedicarse a crecer. Todo santo debe de dedicarse al desarrollo. Debe de tener la pasión de un mejoramiento constante.

En ese mejoramiento constante su vida aquí en la tierra tendrá una realidad de calidad muy alta.

Por ejemplo, Juan en su primera carta, nos habla de los tres niveles en que la iglesia funciona.

Uno de esos niveles es el de ser hijitos, es decir los más nuevos en el Señor. Por lo tanto, más endebles y vulnerables.

El segundo grupo es lo que Juan llama los jóvenes. No se está refiriendo a la juventud tal como la conocemos. Tampoco se está refiriendo a jóvenes en conversión.

Son jóvenes en términos de que están atravesando el proceso del desarrollo total de un creyente; la pubertad espiritual.

Es gente en un despertar hacia el desarrollo pleno.

Y el tercero es el sector o nivel al que le llama padres.

Gente que está en un punto de madurez tal, que pueden engendrar a nuevos creyentes y ser sombra a nuevos creyentes enseñándoles cómo se camina en un avance constante.

Así entonces, equipar a los santos bajo este pensamiento es necesario y urgente para nosotros porque de esa manera el reino será el resultado de que todos jugamos un papel vital en la restauración que Dios está haciendo en la tierra.

Ahora lo que pasa es que el Señor comenzó con su casa o sea su Iglesia y sus santos.

Dios siempre ha tenido un remanente en medio de la tierra para cumplir su plan.

Esta vez su iglesia es su instrumento.

Primeramente, Él usó a Adán. Este falló; más el Creador no abandonó su proyecto.  Así, que levantó a Noé diez generaciones después. Lo preservó y lo hizo heredar una nueva tierra.  Luego, diez generaciones después de Noé, levantan a Abraham para que diera inicio a una nación que fuera santa.

Le dice cómo lo bendeciría a él y a los suyos, y que a través de su simiente bendeciría a cada familia de  la tierra.  Esta bendición nos alcanza a nosotros hasta el sol de hoy.

¿Se da cuenta cómo siempre el Señor tiene su remanente?

Siguiendo la misma línea de la historia,  el Señor levanto a Moisés, y éste es el libertador para su pueblo que fue por más de cuatrocientos treinta años esclavo en Egipto.

Así sigue el Señor llevando a su remanente hasta introducirlos en la Tierra Prometida, tierra como todos sabemos; llena de enemigos, de gente que vivía diferente totalmente  a los principios divinos.

Hoy día es el mismo paralelismo, sociedades enteras que viven bajo sus leyes y reglas dando la espalda a Dios.

Aquí entra otra parte de su remanente, y este es Josué.

Éste tiene la unción de conquista de Dios para llevar a su pueblo a poseer.

De esta manera Israel fue establecido en la propia tierra, y eso nos lleva a recordar que hace unos días dijimos cómo Dios nos necesita hijos, más también propietarios en todo término.

Nosotros vamos a ser poseedores de propiedades de tierra, porque Él nos quiere dar tierra como se los dio a nuestros ancestros el pueblo de Israel.

Viene otro remanente.

El de Samuel.

Este profeta fue como una pequeña luz cuando ya se estaba apagando la revelación en el pueblo de Israel.

Samuel es el primero que establece una escuela de profetas.

Históricamente, no bíblicamente,  la escuela que levantó Dios en Samuel, multiplicó la profecía en medio de su pueblo. Israel se convirtió en una nación que anticipadamente se le revelaba lo que iba a venir,  tenia estrategias y norte de qué hacer y hacia dónde dirigirse.

Israel en el tiempo de Samuel fue muy visitado y bendecido por la mano generosa del Señor. Así mismo se convierte Israel en una nación favorecedora a otras naciones también donde se le temía y se le respetaba, debido a la luz de Dios en ella.

Todo esto no solo tenía el propósito de bendecir  Dios a su pueblo, sino que es propósito de Él para llegarse a las naciones de la tierra también.

Cuando Israel empezó a desviar su mirada perdió la visión de Dios, de sí mismos, de lo que también antes estaban ejecutando. Por esta y muchas otras razones, Dios los lleva cautivos a Babilonia.

Setenta años cautivos allí, solo por causa de darle la espalda a Dios en reiteradas ocasiones.

Daniel se da cuenta cómo el tiempo de Dios se está por cumplir.

Se cumple entonces la Palabra de Dios dada por el profeta Jeremías, y también se cumple la parte en que dice cómo los restauraría también y así fue.

Iglesia:

Cuando el Señor marca su tiempo, no importa si usted perdió su nación, su tierra, no importa si usted se ve o ve los suyos como muertos; no importa nada de eso, porque nuestro Dios es el Señor de la resurrección y de la vida, y levantará a todo lo que está muerto, arruinado y caído, si todo está dentro de su plan perfecto.

Todo esto no es solo historia bíblica sino tambien historia universal.

Por lo tanto no es posible que los santos no se equipen y entrenen para la obra del ministerio, que va mas allá de las cuatro paredes de las congregaciones sino que va hasta todos los roles que se juegan en las sociedades o naciones del mundo.

Fue hasta que Dios ve que nadie puede hacer las cosas sin dejar entrar maldad en sus corazones, que manda a su Hijo para llevar a cabo la más gloriosa y gran obra.

Jesucristo no fue creado como lo fue Adán.

El Señor fue Engendrado por el mismo Dios en el vientre de María.

Él es el varón y el sacrificio perfecto.

Es el Cordero de Dios que venía desde la eternidad para cumplir con ese propósito.

Hoy somos nosotros el pueblo que no era pueblo y se volvió pueblo por la obra de Cristo. Hoy somos los injertados en el olivo. Hoy somos la Iglesia que deben llevar o más bien continuar con los planes de Dios a las naciones.

Hoy somos los que nos estamos regenerando en el poder del Espíritu y del espíritu de la Palabra.  Si, usted y yo hermanos.

Crea y declare conmigo que somos parte de la nueva raza de regeneración donde el Espíritu Santo está haciendo su obra dentro de nosotros.

“No me soltará mi Dios hasta que haya hecho todo lo que ha declarado en mi vida desde el inicio de mi existencia”.

Somos el instrumento potencial del Señor de la última hora.  Por lo tanto, no se permita descuidarse, no se permita no ser equipado porque solo así podrá ser un instrumento más de Dios en sus  planes divinos para toda la humanidad.

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